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Filtración de correos electrónicos revela cómo África se volvió ‘prioridad’ para actores anti-LGBTIQ

Grupos de odio y activistas conservadores estadounidenses y europeos y apelaron a la desinformación y el cabildeo para influir en el debate sobre diversidad sexual en África

Filtración de correos electrónicos revela cómo África se volvió ‘prioridad’ para actores anti-LGBTIQ
Grupos globales que se oponen a la igualdad de derechos buscan influir en África - Pexels/Composición de James Battershill

Cuando destacados activistas antiabortistas europeos y estadounidenses se reunieron en Londres en 2013, planificaron fundar un centro de pensamiento conservador a escala europea para que influyera en los derechos reproductivos, LGBTIQ y de género en toda la región.

En los siguientes tres años, la entonces secreta red Agenda Europe había decidido ampliar su labor más allá de las fronteras europeas. Y puso los ojos en África Oriental, donde Uganda ya había aprobado la ley antigay de 2014, anulada por su tribunal constitucional ese mismo año.

¿El plan de la red? Llevar su agenda conservadora sobre salud y derechos sexuales a África, afectando las vidas y la seguridad de las personas queer de la región.

openDemocracy obtuvo miles de correos electrónicos que revelan cómo los miembros de Agenda Europe actuaron para lograr esos objetivos difundiendo desinformación, tramando campañas y cabildeando ante dirigentes políticos de toda África Oriental.

Estos mensajes – enviados entre 2013 y 2019, cuando la red se rebautizó después de haber llegado a tener 400 miembros – incluían contenido sensacionalista, aparentemente destinado a avivar el rechazo a las personas LGBTIQ entre sus aliados africanos.

Por ejemplo, un correo enviado el 23 de febrero de 2016 afirmaba falsamente que políticos suecos que defendían los derechos LGBTIQ también pretendían legalizar la necrofilia y el incesto, cuestión que describía como "espeluznante". La narrativa de que el activismo queer va de la mano con la normalización de actos criminales y no consentidos es desinformación ofensiva, pero fue propalada por el remitente, Stefano Gennarini, que la calificó como "muy útil con asiáticos y africanos".

Gennarini es vicepresidente de estudios jurídicos del Center for Family and Human Rights (C-Fam), organización estadounidense clasificada como grupo de odio anti-LGBTIQ por el Southern Poverty Law Centre (SPLC). El director de C-Fam, Austin Ruse, que también participó activamente en la red Agenda Europe, sostuvo en otro correo electrónico que África se había convertido en "objetivo prioritario" porque allí la reacción de la derecha contra las comunidades queer ya estaba en marcha.

África, escribió Ruse, "simpatiza más" con los valores conservadores que Europa, a la que describió como "uno de los perpetradores de esta abominable agenda [progresista]". Ruse agregó que "los europeos pueden ocuparse de sí mismos", sugiriendo que los activistas conservadores creían cada vez más que África era el mejor lugar para ejercer su influencia. En otra ocasión, Ruse pidió a los miembros de Agenda Europe nombres de organizaciones africanas "amigas", a las que, según afirmó, podría ayudar a acceder a financiación federal estadounidense.

Este intercambio de correos electrónicos confirma lo que defensoras africanas de derechos civiles saben desde hace tiempo. Personajes y actitudes neocoloniales de Europa y EEUU persisten en debilitar la democracia en el Sur Global haciendo causa común con los movimientos locales que rechazan la diversidad sexual en todo el continente. Al menos 31 de los 54 países africanos siguen tipificando como delito las relaciones homosexuales consentidas, según un informe de Amnistía Internacional, y varios países están adoptando leyes cada vez más draconianas contra las personas LGBTIQ, que se asientan, además, en normas coloniales anteriores a la independencia.

“La lucha por la libertad y la liberación tal y como la conocemos no terminó con la independencia; es una lucha continua”, dijo Olabukunola Williams, responsable de salud y derechos sexuales y reproductivos de la ONG feminista Akina Mama wa Afrika (Madres de África), con sede en Uganda.

“El patriarcado necesita del imperialismo, la supremacía blanca y el capitalismo para sobrevivir, y la libertad de los países africanos exige desmantelar estos sistemas de opresión interconectados”, dijo Williams a openDemocracy.

Agenda África

En sus primeros años, Agenda Europe no dedicaba mucho tiempo a debatir sobre los derechos LGBTIQ en África. Pero eso cambió en 2015, cuando Sharon Slater ganó protagonismo en la red.

Slater es la fundadora de la organización estadounidense Family Watch International (FWI), un grupo de presión que hace campaña contra la educación sexual integral y a favor de los “derechos de la familia”. Pronto se convirtió en colaboradora habitual de la cadena de correos electrónicos de Agenda Europe, y expuso con franqueza su interés en Uganda. En marzo de 2016, envió un correo al grupo afirmando que su documental, The War On Children (La guerra contra los niños), que sostiene falsamente que la educación sexual tiene como objetivo “adoctrinar” y “sexualizar” a niños y niñas, estaba “causando revuelo” en Uganda y “generando protestas en el Ministerio de Educación”.

Al año siguiente del estreno del documental, los correos electrónicos que revisó openDemocracy muestran que Slater pidió a los demás miembros de Agenda Europe “sugerencias... imágenes y vídeos que deberíamos incluir” en una nueva película sobre “la agenda de los derechos sexuales”. No sabemos si algún miembro respondió a su petición.

The War On Children revivió en Uganda a principios de 2020, cuando se emitió en Code Green, un programa de televisión de la cadena cristiana Spirit TV. El programa también entrevistó a dos activistas antiderechos locales: Pius Okiror, abogado de Human Life International Uganda, otro grupo integrante de Agenda Europe, y Alex Bwesigye, secretario ejecutivo de Life and Family Umbrella Uganda. Ambos presentaron a Slater como una experta y alabaron los argumentos del documental sobre los homosexuales que atacan a niños y niñas.

No hay pruebas de que las personas LGBTQ “ataquen” a los niños, puesto que las investigaciones existentes demuestran una y otra vez que los gays, lesbianas o trans no abusan de niñas y niños, no los seducen ni los “atacan” en mayor medida que las personas cis y heterosexuales. Según la Asociación Estadounidense de Psicología, no hay más probabilidades de que adultos LGBTQ abusen de niños de que lo hagan adultos heterosexuales, ni existen pruebas de que los homosexuales intenten “reclutar” a niñas y niños.

“Estos grupos occidentales han radicalizado a los ugandeses en el odio, y han influido en la adopción de legislaciones conservadoras, extremas y draconianas como las leyes antigay”, dijo a openDemocracy el director ejecutivo de Sexual Minorities Uganda (SMUG), Frank Mugisha. SMUG es una de las organizaciones de la diversidad sexual que han enfrentado la represión del gobierno en los últimos años.

Slater mantuvo una relación bien documentada con el pastor ugandés Martin Ssempa, entusiasta defensor de la llamada ley ‘Maten a los gays’ de 2014. (El Tribunal Constitucional de Uganda declaró la ley "nula y sin efecto" poco después de su adopción porque no había suficientes diputados en el Parlamento cuando se aprobó). Ssempa figuró en el sitio web de Family Watch International como coordinador para África hasta 2014, cuando tanto la organización como Slater cortaron lazos con él porque defendía la pena de muerte para la "homosexualidad agravada", aunque siguió figurando como voluntario en el sitio web del grupo hasta 2015.

Más recientemente, Slater asistió a la Conferencia Interparlamentaria Africana 2023 sobre Valores y Soberanía de la Familia, donde instó al presidente ugandés Yoweri Museveni a añadir a la ley contra la homosexualidad (AHA en inglés) – que el Parlamento acaba de votar y Museveni se disponía a promulgar – una cláusula sobre terapias de conversión, una práctica desacreditada que intenta cambiar la orientación sexual de una persona.

Semanas después de la conferencia, Museveni escribió al Parlamento para asegurar que apoyaba esta cláusula de "rehabilitación", pero que se había visto obligado a reconsiderarla debido al costo que habría supuesto para el gobierno. Desde entonces, Family Watch International afirma que se opone a la AHA, y asegura en su sitio web: “Slater no abogó ni entonces ni nunca por el proyecto de ley contra la homosexualidad de Uganda".

La AHA impone un castigo de prisión perpetua para quienes se identifiquen como LGBTIQ y habilita la pena de muerte en ciertos casos. También criminaliza a personas y organizaciones que “promuevan” la homosexualidad e impone la obligación de denunciar ante las autoridades a parejas del mismo sexo.

También en África Oriental, Tanzania y Burundi lideran la represión contra la comunidad LGBTIQ. Por ejemplo, en 2018 las autoridades de Dar es Salaam, la capital económica de Tanzania, establecieron un escuadrón de vigilancia dedicado a perseguir y detener a homosexuales.

"La mayor parte de lo que estamos viendo en Uganda y en otras partes de África respecto de campañas anti-LGBTQ, es impulsado por Occidente, especialmente por Estados Unidos", dijo Frank Mugisha.

Exportación de homofobia

Los correos electrónicos filtrados de Agenda Europe indican que esta red obtuvo un nuevo impulso para atacar a África con la sorprendente victoria presidencial de Donald Trump en Estados Unidos en 2016.

Dos días después de las elecciones, algunos miembros de la red conversaron sobre la mejor manera de aprovechar la victoria de Trump. Entre ellos estaba el entonces abogado de Trump, John Eastman, más tarde imputado por su papel en los intentos de anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, en las que Trump fue derrotado.

En los correos electrónicos se puede leer cómo el grupo hizo planes para coordinar una carta de líderes africanos a Trump para quejarse de las "imposiciones de la izquierda sexual". Brian Brown, del Congreso Mundial de Familias – una plataforma internacional de grupos conservadores que el SPLC también designa como grupo de odio – sugirió que su colega Theresa Okafor, de la Foundation for African Cultural Heritage, "tomara la iniciativa" al respecto. Ruse, de C-Fam, presumió de su cercanía con dos asesores de Trump, Steve Bannon y Kellyanne Conway, asegurando al grupo que "podemos poner [la carta] en las manos adecuadas".

"Esta influencia extranjera demuestra lo que nosotros como africanos sabemos que es cierto: lo que no es africano es la homofobia y la transfobia, no la homosexualidad", afirmó Clare Byarugaba, responsable de Diversidad, Equidad e Inclusión de Chapter Four Uganda, una organización que promueve las libertades civiles y los derechos humanos en ese país.

En respuesta a nuestro pedido de entrevistarlo, Brown contestó que "no hacemos entrevistas con farsantes pagados de Soros" y pidió que esa frase "la pongan en su artículo".

Afirmaciones como esta, de que periodistas o causas progresistas obedecen al control de George Soros, cuya fundación filantrópica es una de las muchas que financian a openDemocracy, suelen estar relacionadas con el antisemitismo y las teorías conspirativas de extrema derecha.

Según los correos electrónicos revisados por openDemocracy, Slater, Brown y Ruse fueron los miembros de Agenda Europe que más hablaban de cuestiones africanas, junto con el fundador del grupo español CitizenGO, Ignacio Arsuaga.

CitizenGO tiene una oficina en Kenia, donde hace campaña contra el aborto, los derechos LGBTIQ y la educación sexual. En 2018, llevó a Nairobi un autobús decorado con el mensaje “El sexo no se puede cambiar". Ese mismo año, la ciudad fue sede de una reunión del Congreso Mundial de Familias encabezado por Brown.

En 2019, el Tribunal Superior de Kenia reafirmó las leyes anti-LGBTIQ del país. El año pasado, el diputado keniata Peter Kaluma patrocinó un proyecto de ley de protección de la familia que, de aprobarse, estigmatizaría aún más a la comunidad. CitizenGO y sus aliados en Kenia apoyan esta iniciativa, incluso mediante la difusión de peticiones en línea instando a que se convierta en ley.

Slater había enviado un correo electrónico al grupo en el que hablaba efusivamente del autobús de CitizenGO en el Día Internacional de la Mujer de 2018, luego de que consiguiera cobertura mediática durante un viaje de relaciones públicas a Nueva York. Slater sostuvo era "tan maravilloso" que Arsuaga hubiera llamado la atención sobre la "agenda radical de género".

Los correos electrónicos revelan que, dos semanas más tarde, Slater informó a los miembros de Agenda Europe que una segunda película que planificaba Family Watch International incluiría imágenes del "autobús anti-género" y que Arsuaga hablaría sobre "la ideología de género y el autobús de género" en una reunión del Caucus de Derechos Familiares de la ONU. Este caucus es una coalición de activistas y grupos de presión contrarios a los derechos, creada y presidida por Slater, cuyo objetivo declarado es "proteger y promover la familia natural". El grupo no pertenece a ninguna estructura formal de Naciones Unidas, aunque Family Watch International tiene estatus consultivo en el Consejo Económico y Social de la ONU.

Agenda Europe se disolvió en 2019 y pasó a llamarse Vision Network, debido a la "continua confusión sobre la relación entre Agenda Europe Network y un blog/cuenta de Twitter con el mismo nombre", según un mensaje de 2019 enviado por el administrador del grupo de correo electrónico. El cambio se registró después de que se publicara un informe de Neil Datta, director del Foro Parlamentario Europeo para los Derechos Sexuales y Reproductivos, que expuso las tácticas de la red para hacer retroceder los derechos de las mujeres y de las personas LGBTIQ.

El sitio web de Vision Network indica que opera en África.

Todos los grupos estadounidenses que estaban en Agenda Europe – Family Watch International, Alliance Defending Freedom, Human Life International y World Youth Alliance – aumentaron sus presupuestos en África mientras Agenda Europe estuvo activa y desde entonces, según el análisis de openDemocracy de las declaraciones de impuestos de esas organizaciones entre 2015 y 2022. En ese período, estos grupos gastaron un total de 2,9 millones de dólares en África.

Por lo general, el dinero se distribuye en secreto porque en los países en los que operan no hay casi leyes que obliguen a la transparencia financiera o, cuando las hay, no se cumplen, lo que dificulta un seguimiento preciso del gasto internacional de estas organizaciones.

Family Watch International y C-Fam no respondieron a la solicitud de entrevistas de openDemocracy.

*Traducción de Diana Cariboni

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