El estallido en Chile actuó como un detonante emocional que hizo crecer la desconfianza en el poder, en la elite financiera y en la ideología del mérito, a la vez que permitió la reaparición de la palabra pueblo y la esperanza en soluciones colectivas.
Cómo la pandemia atenuó, sustituyó y redefinió los sentimientos y opiniones de los chilenos en comparación con lo que expresaron durante la protesta iniciada en octubre de 2019.