El pasado 4 de junio la Revista Semana —uno de los medios hegemónicos en Colombia y de oposición frontal al actual gobierno de Gustavo Petro—, publicó unas grabaciones de audio de Armando Benedetti, ex embajador de Colombia en Venezuela y mano derecha de Petro durante su campaña presidencial en 2022. En las ellas, Benedetti habla con Laura Sarabia, la que fue hasta la semana pasada jefe del gabinete presidencial, le reclama por su falta de apoyo para conseguir un puesto relevante dentro del gobierno en Colombia, y por no poder influir lo suficiente para que el Presidente asignara puestos políticos a sus amigos.
Las notas de voz, cuyo origen no se ha revelado, reunidas en un solo audio duran 26 minutos y son explosivas: Benedetti le dice a Sanabria una y otra vez palabras soeces, la insulta, y le reclama que ella y Petro han ayudado a otros miembros del gobierno como Roy Barreras, ex presidente del congreso colombiano y hoy embajador en el Reino Unido, y Alfonso Prada, que fue el primer ministro del interior y portavoz de Petro y ahora es embajador en Francia, pero no a él.
En los audios Bendetti es machista, paternalista y usa violencia verbal contra Sarabia
Aparte de la forma machista, paternalista y llena de violencia verbal en que Benedetti se expresa en el audio, lo más grave es que en un punto le dice a Sarabia, "Todos nos vamos a la cárcel; yo hice cien reuniones; conseguí 15.000 millones de pesos" (unos 35 millones de dólares). "Es más, si no es por mí, no ganan, yo salgo y cuento todo lo que sé". Luego, amenaza: "Yo fui el que organicé todos los votos, hijueputa, en la Costa, todos, hijueputa, sin que pusiera un peso y además esa plata se fue para el Pacífico. ¿Quién ve eso ahora? Nada. ¿O es quieren que diga, hijueputa, quién fue el que puso la plata?”. Y chantajea: “Con tanta mierda que yo sé, pues nos jodemos todos, sí, ustedes me joden a mí, yo los jodo a ustedes, pero se caen las Torres Gemelas.”
Durante la campaña presidencial de Gustavo Petro, Benedetti presuntamente ayudó a recaudar la suma de dinero que menciona, y a este propósito afirma que conoce cosas que podrían “enlodar” a todos, incluido al Presidente, puesto que insinúa que no todo fue transparente y legal dentro de la financiación de la campaña. Aunque en Colombia es legal recibir donaciones sin límite a las campañas, todos los fondos que se ingresen deben ser reportados ante el Consejo Electoral.
Escándalo y crisis de gobernabilidad
Los audios han causado un escándalo monumental en los medios colombianos. Como consecuencia, el lunes 5 de junio David Racero, presidente de la Cámara de Representantes de Colombia, anunció que se frenaron temporalmente las reformas que el presidente Petro estaba tramitando en el Congreso. Son reformas centrales a los planes de gobierno en sectores clave para la población como la salud, las pensiones o la legislación laboral.
Racero explicó que “discusiones tan importantes como esas que proyectan la transformación del país no pueden ser mediadas por factores externos que puedan llevar a un desenlace no positivo para el país”; refiriéndose al audio de Benedetti. Adicionalmente, Racero afirmó que para poder retomar los debates de las reformas, primero es necesario reconstruir la coalición de gobierno, que ya venía muy deteriorada por las relaciones fallidas con el partido Conservador, el Liberal y la U que culminaron en crisis de gobierno de febrero de este año, cuando salieron 3 ministros. Pero para el presidente de la Cámara fue el escándalo la principal motivación para congelar las reformas sociales de Petro.
Hasta la fecha, del paquete de 35 reformas que presentó el presidente al Congreso sólo ha sido aprobada una
Hasta la fecha, del paquete de 35 reformas que presentó el presidente al Congreso como parte esencial de su crucial paquete de reformas sociales sólo ha sido aprobada una, las otras 34 están en discusión. Ahora quedan 13 días hasta el 20 de junio, cuando se termina el actual periodo legislativo, y la crisis actual compromete seriamente la gobernabilidad de Petro.
Paloma Valencia, una de las líderes de la oposición, afirmó que “aquí lo que hay es un escándalo gigantesco que el país tiene que conocer”. La supuesta dimensión enorme del escándalo motivó comparaciones con la situación que Colombia vivió en 1995, cuando Ernesto Samper fue elegido presidente y se le abrió una causa judicial acusado de recibir financiación ilegal del narcotráfico para su campaña presidencial. Aunque al final fue declarado inocente, el conocido como “Proceso 8.000” sigue siendo recordado como uno de los escándalos políticos más graves de Colombia. Hoy, la prensa colombiana califica las acusaciones de Benedetti, en especial su alusión al origen criminal de los fondos que obtuvo para la campaña, como un posible “Proceso 15.000”.
Si bien es necesario que los entes regulatorios colombianos investiguen qué hay de cierto en lo que afirma Benedetti, es hiperbólico decir que este es el “peor escándalo” de la política colombiana cuando todo está por demostrar. Además, si se tiene memoria de lo que supuso la infiltración paramilitar en la política colombiana, los falsos positivos o las interceptaciones ilegales de los servicios de inteligencia durante los gobiernos de Uribe, Santos y Duque, el presunto gran escándalo queda en perspectiva.
Los antecedentes
La historia, sin embargo, tiene muchas aristas y no comenzó con el audio de Benedetti. Todo comenzó el 29 de enero, cuando a Laura Sarabia, ex jefe de gabinete de Petro, le robaron un dinero que tenía en su casa. La cuantía es incierta, pero elevada. Sarabia sospechaba que la culpable del robo era Marelbys Meza, niñera de su hijo, y ordenó que la recogieran en su casa y la llevaran a un edificio cercano al palacio presidencial para que le hicieran una prueba de polígrafo.
En Colombia las pruebas de polígrafo por parte de un privado a otro son legales mientras haya consentimiento. Sin embargo, presuntamente hubo abuso de poder puesto que en ese momento Sarabia era la jefe del gabinete de Petro y a que, según una entrevista que Meza dio a Semana, la prueba tuvo lugar en un lugar aislado de un edificio adscrito al Estado colombiano y duró más de cuatro horas. Es decir, Sarabia activó todo el peso de la presidencia contra una trabajadora doméstica, lo cual es claramente irregular, intimidatorio y abusivo.
La historia se complica al considerar dos datos: que Laura Sarabia fue la jefe de la Unidad de Trabajo Legislativa (UTL) de Armando Benedetti durante los seis años que este fue congresista; y que Meza fue la niñera de los hijos de Benedetti durante varios años.
La pregunta que surge es: ¿por qué Meza, bajo recomendación de Benedetti, llegó a trabajar para Sarabia si éste la despidió cuando se perdieron cinco millones de pesos de su casa? En ese momento Benedetti sospechó de Meza y también le hizo una prueba de polígrafo, que resultó negativa.
En mayo de 2023, Benedetti presionaba a Sarabia para conseguir un puesto dentro del gobierno en Bogotá, y no como embajador en Caracas, Venezuela, lo que Benedetti consideraba una manera humillante de apartarlo del núcleo duro del poder. Ese mismo mes, estando empleada como niñera en la casa de Sarabia, Meza viajó en un avión privado con Benedetti hasta Venezuela, y luego volvió con él a Colombia. Según Daniel Coronell, un prestigioso periodista colombiano, tras este viaje Benedetti le dijo a Sarabia, “tenías razón, es posible que se pueda evitar, ojalá entiendas el sentido de este mensaje”, refiriéndose a la portada de Semana que fue publicada dos días después, en la que Meza acusó a Sarabia de abuso de poder.
En ese momento, Sarabia acusó a Benedetti de usar a Meza para chantajearla, a lo que Benedetti respondió que era falso.
La historia, sin embargo, no terminó ahí. El 31 de mayo el director de la Interpol le avisó al director de la Policía Nacional de Colombia que sí hubo interceptaciones ilegales. La revista Cambio publicó que, en medio de una investigación contra del Clan del Golfo, un miembro de la Dijín, que hace parte de la Policía, pidió que se interceptaran los números de Meza y de otra persona que trabajaba en casa de Sarabia. La Policía confirmó las escuchas, pero dijo que se hicieron desde el 26 de enero y por orden de la Fiscalía, quien dijo que se hicieron de manera legal solo a miembros del Clan del Golfo, pero no a civiles en la casa de Sarabia. La Fiscalía añadió que el 30 de enero, el mismo día en que se le hizo la prueba de polígrafo a Meza por el robo a Sarabia, las escuchas a Meza y a otra persona que trabajaba con Sarabia se incluyeron en al lista de “interceptaciones legales”
Según el diario colombiano El Tiempo, un agente de policía se inventó un informe en el que una fuente anónima le habría contado que Meza y la otra persona hacían parte del Clan del Golfo, razón por la que se ordenó que se realizaran las escuchas. Sin embargo, luego se demostró que esto es falso, dejando en evidencia a las fuerza de seguridad y al gobierno.
Cuando todo este proceso se hizo público, el ministro de defensa Ivan Velásquez pidió investigar el caso y recordó que en el pasado él también fue víctima de escuchas no autorizadas, que se intentaron pasar como legales durante el gobierno de Álvaro Uribe. Petro, por su parte, afirmó que es “irresponsable” decir que el gobierno escucha, y dijo que su gobierno no repetiría los errores de gobiernos anteriores. Fue en ese momento, y no cuando se publicó el audio de Benedetti, que éste y Laura Sarabia fueron destituidos de sus cargos.
Sea cual sea la exactitud de los hechos, lo cierto es que arrojan importantes sombras sobre el entorno cercano de Petro y las tramas mafiosas y corruptas que lo acechan. Para la oposición, que cuenta con un aparato mediático formidable, estas luchas intestinas por el poder proporcionan un excelente cuento de intriga, insultos, ilegalidades, chantajes y amenazas que alimentan la narrativa del descontrol absoluto y del fracaso estrepitoso del cambio prometido en el que depositaron su esperanza millones de colombianos.
Petro se defiende alegando que todo este ruido mediático forma parte de una estrategia más amplia para derribarlo a la que contribuyen decisiones judiciales recientes que debilitan al Pacto Histórico y que no ha dudado en calificar de “golpe blando”.
Le corresponde a la Fiscalía esclarecer hechos y a la justicia determinar si hubo delitos, pero la actual crisis de gobernabilidad puede resultar fatal para este gobierno, que llegó para cambiar las cosas después de décadas de gobiernos conservadores y prácticas oscuras, y que se ha topado con una resistencia brutal.
El peligro ahora es que el griterío aumente, la polarización se radicalice y que la tentación de utilizar movilizaciones populares para atacar o defenderse lleve al país a una crisis aún mayor. Ante la dimensión del escándalo que han levantado sus palabras, Benedetti, un personaje que encarna lo peor de la política, intenta ahora excusarse diciendo que le pudo “la rabia y el trago”. Pero lo cierto es que él contribuye al acoso y derribo de Petro. Esto es lo más grave.