Natalia es una mujer trans de 37 años. En 2018 dejó su pueblo ubicado en una zona rural del norte para radicarse en la Ciudad de Buenos Aires. Desde 2018 vive en una pensión junto a dos amigas y su principal fuente de ingresos es el trabajo sexual. “Me gusta Milei porque es sincero y no quiere que el Estado le regale nada a nadie. Yo siempre me arreglé sola, y no me parece justo que otros reciban ayuda por no hacer nada”, explica.
Esta semana ella fue una de las 15.000 personas que participaron del acto de cierre de campaña del candidato y líder del partido de ultraderecha La Libertad Avanza. El testimonio de Natalia revela el grado de heterogeneidad de los votantes de Javier Milei. Aunque la mayor parte de su electorado está compuesto por varones jóvenes de entre 16 y 29 años, entre sus seguidores también hay madres solteras, ancianos y empleados del sector estatal.
En agosto Milei se posicionó como el candidato más votado de las elecciones primarias obligatorias. De esta forma, desplazó a las dos principales fuerzas políticas que han gobernado el país desde hace veinte años. El economista libertario apuesta a ganar en primera vuelta, y en los últimos días publicó varios mensajes en Twitter dedicados a remarcar la importancia del voto.
En el último tiempo, la Libertad Avanza ha operado como un catalizador de las demandas insatisfechas. El ataque a la “casta” es uno de los elementos más recurrentes en el discurso anti establishment del candidato a presidente. En principio, el término era utilizado para referirse a las élites políticas con cargos en el Estado. No obstante, la acepción se ha vuelto más ambigua y en la actualidad incluye también a periodistas, empresarios, académicos, sindicalistas, universitarios y militantes de izquierda. En síntesis, cualquier opositor político es susceptible de ser considerado como parte de la casta.
Uno de las principales estrategias adoptadas por la nueva derecha, es la incorporación de elementos del lenguaje que no hacen parte del discurso de la derecha tradicional.
Uno de las principales estrategias adoptadas por la nueva derecha, es la incorporación de elementos del lenguaje y prácticas sociales que no hacen parte del discurso de la derecha tradicional. Este mecanismo posibilita que determinados sectores que antes eran excluidos ahora se sientan representados. La “Casta” es un ejemplo muy claro de eso. En principio, la palabra fue popularizada por Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español. Posteriormente, Milei se apropió del término y lo convirtió en una de las principales banderas contra la existencia del Estado.
Más allá de lo discursivo, existen varios factores que permiten explicar el movimiento de los votantes hacia la derecha. Para el sector más precarizado de la población, el Covid-19, y las medidas de prevención derivaron en la pérdida o la disminución del empleo. Como afirman los sociólogos Santiago Poy y Jésica Pla, en Argentina, la pandemia generó un aumento de la marginalidad socio laboral preexistente.
En la Ciudad de Buenos Aires, el distrito más poblado del país, hubo varias movilizaciones en contra de la cuarentena, la cual fue interpretada como una muestra del autoritarismo propio del gobierno de Alberto Fernández. Con frecuencia, las imágenes eran transmitidas en tono de burla por distintos medios de comunicación. Incluso Axel Kicillof, actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires y uno de los referentes más importantes del peronismo, afirmó que las manifestaciones parecían un aluvión psiquiátrico.
Muchos de quienes hoy integran La Libertad Avanza participaron de esas marchas o utilizaron las redes sociales para difundir posturas anti-cuarentena. Dos años después, las heridas producidas por la pandemia no terminan de cicatrizar y el miedo al “encierro” sigue presente. Por eso, un partido cuyo principal slogan es la libertad individual ahora resulta atractivo.
El factor económico también es un elemento clave para comprender el ascenso de La Libertad Avanza. En los últimos 10 años, Argentina ha estado marcada por la inestabilidad económica y el aumento de la pobreza.
Aunque la situación repercute de manera transversal sobre todos los sectores, los jóvenes son quienes presentan las mayores tasas de desempleo y precarización. Ellos consideran que, como resultado de la coyuntura económica, nunca podrán acceder al empleo formal o a ser propietarios de una vivienda. En este esquema, los partidos tradicionales son percibidos como los principales responsables detrás del estancamiento, mientras que La Libertad Avanza aparece como una alternativa nueva y basada en un proyecto económico que se presenta como la solución a esta situación.

Aunque las propuestas de Milei incluyen reformas en materia de salud, seguridad y educación, la que más resuena es la dolarización de la economía. Es importante tener en cuenta que, según los datos oficiales, la inflación anual en Argentina ronda el 113,4% y en la actualidad, es una de las principales causas detrás del aumento de la pobreza. Según lo planteado por el economista libertario, la adopción de una moneda extranjera “fuerte” en contraposición al peso argentino, que se devalúa cada día, permitiría terminar con la inflación y estabilizar la economía.
Las redes sociales también tuvieron mucho que ver en el crecimiento de Milei. En YouTube, sus videos acumulan miles de reproducciones, mientras que en TikTok ya casi alcanza millón y medio de seguidores. Gran parte su contenido apunta a explicar principios básicos de la economía liberal y está orientado a un público general. Para muchos, el candidato de la Libertad Avanza fue quien los acercó a un conocimiento que antes les resultaba inaccesible.
Pero Milei no solo se ha enfocado en hablar de economía. En reiteradas ocasiones ha afirmado que en caso de asumir como presidente, una de sus primeras medidas será dar marcha atrás con la legalización del aborto y la educación sexual integral. Por otro lado, en el último debate presidencial, negó la existencia de la crisis climática, pues a su parecer las políticas de protección ambiental “buscan recaudar fondos para financiar vagos socialistas que escriben papers de cuarta”. En lo que respecta a Derechos Humanos, en el primer debate previo a las elecciones, en todo arrogante y retado, Milei afirmó que los desaparecidos durante la última dictadura cívico militar no fueron 30.000, y ubicó a los crímenes de lesa humanidad cometidos durante este período como los “excesos” propios de una guerra.
Una pregunta que surge con frecuencia es si quienes siguen a Milei concuerdan con estas posturas. La respuesta no es sencilla. Muchas mujeres que integran o integraron la Libertad Avanza iniciaron su militancia como respuesta a la Campaña por la Legalización del Aborto que se desarrolló en Argentina entre el 2018 y el 2020. Mila Zurbriggen Schaller es una de ellas. Con 22 años fue candidata a legisladora por la lista de Javier Milei hace dos años.
En 2018, la joven comenzó a involucrarse en el activismo provida como respuesta a la campaña por la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo: “Para mí fue importante involucrarme porque sentía que la única perspectiva que se mostraba de la juventud era el progresismo, y los derechos de las mujeres eran abordados siempre desde esa narrativa. Me dí cuenta que había muchísimos otros jóvenes que no coincidían con esa visión y se identificaban con la rama más conservadora del liberalismo”, cuenta.
El 8 de marzo de este año, un grupo de mujeres e integrantes de la comunidad LGBTQ+ pertenecientes al Partido Libertario, concurrieron a la movilización que se hizo en el marco del Día Internacional de la Mujer. Algunos levantaban carteles con consignas como “basta de violencia”, “muerte a los violadores” y “Mi cuerpo, mi decisión. Aborto legal en cualquier lugar”.
Las redes sociales tuvieron mucho que ver en el crecimiento de Milei
En apariencia, la participación de un grupo de mujeres del ala radical en una movilización feminista parece una contradicción. Sin embargo no lo es: cierta vertiente del liberalismo, supone que la libertad individual y el anarcocapitalismo son las premisas básicas para llegar a la igualdad social. Como advierte la filósofa Nancy Fraser en un artículo publicado en The Guardian, el feminismo de los últimos años dejó de lado las cuestiones vinculadas a la igualdad material y redistribución económica para favorecer las luchas por el reconocimiento de la identidad y la diferencia. Sin advertirlo, un movimiento que en sus inicios era de izquierda le aportó un elemento clave al libertarianismo al dejar de lado las luchas colectivas para sustituirlas por las individuales, propias de las clases medias.
Como queda en evidencia, La Libertad Avanza aparece como un espacio en el que confluyen visiones muy diferentes entre sí. Esto es posible porque el paradigma libertario -con énfasis en lo individual- supone que las acciones no son problemáticas en tanto no limiten la libertad de otros. Delfina Ezeiza, vicepresidenta de la Juventud Libertaria, explica que dentro del partido hay un acuerdo común respecto a la economía y el lugar que debe ocupar el Estado. Más allá de eso, todos son libres de tener sus propias posturas, siempre y cuando no se las impongan a otros. Este razonamiento también está presente entre los votantes.
En un escenario marcado por la problemática económica, los planteamiento vinculados a género, ambiente y derechos humanos, parecen importar poco. Así, no todos los que apoyan a Milei necesariamente niegan el cambio climático o están en contra del aborto. Además, la apertura respecto a determinados temas, también posibilita que el espectro de personas que se sienten atraídas por las propuestas sea mucho más amplio que en otros espacios políticos.
No obstante, la disociación entre las medidas económicas y el resto de las propuestas conlleva la posibilidad de que un sector de la sociedad termine votando en contra de sus propios intereses. Difícilmente, los sectores más afectados por la inflación o la precariedad laboral se verán beneficiados por el fin de la educación pública o la privatización de hospitales.
Dar por hecho el triunfo de la ultraderecha resulta apresurado, pero más allá de lo que ocurra el domingo, es claro que los partidos tradicionales se enfrentan a una crisis de hegemonía y legitimidad. Lo que ocurra en los próximos años dependerá de la capacidad del progresismo o de la izquierda para escuchar las nuevas demandas e idear otros futuros posibles.
