Si en el pasado distintos presidentes de Estados Unidos apelaban a la expansión de la libertad y la defensa de la democracia para justificar el apoyo a dictadores, el bombardeo de territorios lejanos y la invasión de países, la administración actual ni siquiera ha recurrido a ese tipo de excusas.
La semana pasada, fuerzas de seguridad estadounidenses secuestraron al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa de un complejo en Caracas y los presentaron ante un tribunal de Manhattan acusados de narcotráfico.
Sin embargo, en entrevistas posteriores con varios medios estadounidenses, el presidente Donald Trump dejó claro que el motivo de esta acción militar, probablemente ilegal, era apropiarse de las vastas reservas petroleras de Venezuela.
Mientras que décadas de realpolitik internacional han implicado invariablemente la eliminación de un adversario y la instalación en su lugar de un líder opositor afín y aceptado internacionalmente, la administración Trump ha marcado un precedente al marginar a la debilitada oposición venezolana encabezada por María Corina Machado (quien acaba de ganar el Premio Nobel de la Paz que Trump lleva tiempo codiciando) y Edmundo González Urrutia, e instaló como presidenta interina a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez.
Laura Tedesco es colaboradora de larga trayectoria de openDemocracy y profesora de política latinoamericana y relaciones internacionales en la Universidad de St. Louis Madrid. Conversó con openDemocracy poco después de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, presentara un plan en tres fases para apoderarse del petróleo venezolano, un plan que líderes de la oposición estadounidense califican de robo.
La entrevista, realizada en inglés y traducida al español en este artículo, ha sido editada por razones de extensión y claridad. (Puedes escucharla en formato pódcast en inglés en Spotify, Apple o desde tu computadora).
Aman Sethi: En todos los escenarios que se han barajado sobre Venezuela en los meses posteriores al despliegue militar estadounidense en el Caribe, ¿es justo decir que nadie previó este escenario concreto, en el que Estados Unidos básicamente ha retirado al presidente Maduro pero ha dejado intacto el régimen hasta el punto de nombrar a su adjunta, Delcy Rodríguez, como nueva líder?
Laura Tedesco: Creo que fue una gran sorpresa. Cuando veíamos [las noticias] por televisión, todos pensábamos que después [Estados Unidos] llevaría a María Corina Machado y a Edmundo González al gobierno, pero eso también habría sido un poco ingenuo.
Ingenuo en el sentido de que [la oposición] está extremadamente sola. Creo que todos quedamos sorprendidos, tomados completamente por sorpresa.
¿Rodríguez estaba en el radar de quienes seguían la situación?
No creo que los académicos familiarizados con el régimen venezolano esperaran que ella fuera elegida para sustituir a Maduro, la verdad. Ella es parte del régimen.
Cuando Hugo Chávez [predecesor de Maduro] llegó al poder, no creó exactamente un partido político, sino un movimiento social a nivel de barrios y pequeñas localidades que es muy, muy leal al régimen.
Trabajan para el régimen, distribuyen alimentos y otros bienes a la población. Son, ya sabes, quienes controlan los pueblos pequeños. Realizan mucho trabajo social. Pero también son la inteligencia.
Es decir, son personas que conocen muy bien la estructura social de Venezuela y, en ese sentido, resultaron muy útiles. Cuando se establece un régimen autoritario de este tipo, se controla cada aspecto de la vida cotidiana. De ahí salió Rodríguez.
Entonces, si lo entiendo bien, cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999, básicamente construyó una especie de estructura social paralela que es nacional y opera a un nivel muy de base.
Exactamente, sí.
Si por un momento concediéramos a Trump el beneficio de la duda, eso sugeriría que, si se quisiera forzar algún tipo de cambio de liderazgo en Venezuela – aunque sea claramente ilegal –, intentar instalar un gobierno de la oposición sería casi una receta para la guerra civil.
Sí. Quien está en el poder necesita controlar a las fuerzas armadas. Y si llamas a Edmundo [González Urrutia] o a María Corina Machado, ¿cómo vas a controlar a las fuerzas armadas? ¿Cómo vas a controlar a todos los cubanos? ¿Quién va a trabajar con los militares o en los hospitales? ¿Quién conoce el Estado venezolano? Delcy Rodríguez lo conoce.
Y estoy segura de que ella está dispuesta a colaborar porque, o bien le van a ofrecer una gran recompensa económica, o le van a garantizar que no acabará en la cárcel. Así que va a colaborar. Realmente no tiene otra opción.
Hasta ahora has insistido en que todo depende del Ejército. ¿Qué papel desempeñan las fuerzas armadas en la política y la sociedad venezolanas?
El Ejército es el pilar principal del régimen. Chávez provenía de las fuerzas armadas y contaba con todo su apoyo. Maduro no provenía del ámbito militar, pero también tuvo su respaldo.
Esto era una dictadura militar. Como la de Cuba. Exacto. Y después de la invasión de Trump el 3 de enero, me sorprendió e incluso me enojó que decidiera colocar a Delcy Rodríguez, pero luego empiezas a entender que no podía apartar a todo el régimen e instalar a Edmundo González o a María Corina Machado; eso era imposible.
Así que ahora tienen que trabajar con las fuerzas armadas. Y cuando digo que hay que trabajar con ellas, significa que hay que darles algo, porque tienen las armas y porque son la única institución con infraestructura en cada rincón del país.
Así que hay que trabajar con ellas.
Otro actor que has mencionado y que me parece fascinante son los cubanos. ¿Quiénes son los cubanos en Venezuela y cómo llegaron allí?
Chávez tenía una relación muy fuerte y profunda con el régimen cubano.
Chávez y Venezuela habían estado ayudando al régimen cubano. Cuba siempre ha sido muy conocida – especialmente en las décadas de 1960 y 1970 – por sus médicos. Así que cuando Chávez llegó al poder, uno de los acuerdos fue que médicos cubanos fueran a Venezuela.
Así que tienes médicos y enfermeros de Cuba, pero también mucha inteligencia militar ayudando al gobierno venezolano. A cambio, Venezuela suministra petróleo a Cuba y también paga por estas personas: médicos, enfermeros y asesores militares.
El 3 de enero [cuando Maduro fue secuestrado], murieron 32 militares cubanos en Venezuela. Así que estaban haciendo algo allí.
Hasta ahora hemos hablado de este régimen casi totalizante, presente en todas partes, con gente en todos los niveles, que lo controla todo. Pero también sabemos que Trump aparentemente tenía un acuerdo previo con Rodríguez antes de retirar a Maduro, así que evidentemente también hay fracturas dentro del régimen. ¿Dónde crees que pueden surgir esas fracturas de aquí en adelante?
Después de las elecciones de 2024, hubo mucho enojo porque el régimen ya no estaba ofreciendo lo que ofrecía antes en términos de bienes sociales, salud o seguridad.
Caracas, en particular, se ha convertido en una ciudad muy insegura. Creo que debe haber bastante descontento en los rangos bajos de las fuerzas armadas. Y Maduro no era Chávez. Maduro no tenía el carisma que tenía Chávez.
Si escuchas uno de los discursos de Chávez, te guste o no, era un tipo muy carismático, muy hábil. Maduro no era hábil ni carismático.
Estados Unidos está, en esencia, apostando por el régimen actual. Me imagino un escenario de pesadilla en el que el descontento popular estalla, se vuelve violento, el régimen venezolano reprime a la población y, de repente, Estados Unidos vuelve a hacer lo de siempre: inyectar cada vez más dinero a una dictadura latinoamericana para reprimir a su gente. ¿Qué tan plausible es esto?
Oh, es un escenario muy probable, por desgracia.
Vaya…
Porque realmente no sabemos cómo va a gobernar Delcy Rodríguez ni hasta qué punto cuenta con el apoyo de las fuerzas armadas. No sabemos si habrá una división dentro del Ejército. Eso podría complicarlo mucho más.
Es muy pronto y todo el mundo está como: “estamos observando qué pasa”.
Pero dentro de seis meses, los venezolanos esperarán algo, algo distinto. Y quizá estén en las calles, quizá pidan a María Corina [Machado], y no sabemos si María Corina sería mejor.
Trump también tiene que ser extremadamente cuidadoso, porque creo que no entiende realmente lo que ocurre en los barrios populares de Caracas ni lo que pasa en el interior del país.
Hemos tenido un shock, y ahora estamos en una especie de período de calma, pero una tormenta puede comenzar en cualquier momento.