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Exclusivo: El abuso es la norma en el centro de entrenamiento adolescente del ejército británico

Una investigación de 11 meses revela una cultura de violencia, ilegalidad y abuso sexual en el centro de entrenamiento del ejército para adolescentes

Exclusivo: El abuso es la norma en el centro de entrenamiento adolescente del ejército británico
Acoso y violencia generalizada en el centro de entrenamiento para menores del ejército británico

El ejército británico es el único de Europa que sigue reclutando a adolescentes de 16 años.

Esa era la edad de Hamish* cuando se alistó el año pasado. Como se exige a todos los reclutas de 16 y 17 años, que para la ley siguen siendo menores de edad pero reciben el título de ‘soldados junior’, Hamish se mudó a la academia Army Foundation College (AFC) en Harrogate, ciudad del norte de Inglaterra, para comenzar su entrenamiento.

“Las primeras semanas son geniales”, dijo Hamish. La mayoría de los reclutas adolescentes “lo ven como una forma estupenda de ganar dinero”, sobre todo “si no te graduaste en secundaria”.

“Pero luego las cosas empiezan a torcerse", dijo. Hamish pronto fue testigo de cómo algunos chicos golpeaban en la cabeza o azotaban con cinturones a otros durante peleas o en rituales de iniciación, así como de otros actos de violencia física, incluido el acoso extremo. Según él, el personal subalterno le decía a los reclutas adolescentes que no querían saber nada de esos incidentes, e incluso los animaban a "resolverlos" por la fuerza.

Hamish no es el único que vivió experiencias similares en el AFC, al que anualmente concurren unos 2.370 adolescentes. Una investigación exclusiva de openDemocracy y la Red Internacional de Derechos del Niño (CRIN) expone el impactante alcance del acoso, el hostigamiento, las autolesiones, los delitos sexuales y las deficiencias en la protección a las que se ven sometidos los adolescentes que se alistan en el ejército británico.

En los últimos 11 meses, presentamos decenas de solicitudes de acceso a la información, colaboramos con miembros de la Cámara de los Lores para formular preguntas parlamentarias, revisamos documentos y datos de acceso público y grabaciones de vídeo de casos de violencia en el AFC, y entrevistamos en profundidad a fuentes y expertos para revelar la realidad de la vida en la academia.

Nuestra investigación muestra que, entre el 1 de enero de 2018 y septiembre de 2025:

  • El Ministerio de Defensa registró 474 denuncias de violencia física contra soldados subalternos en el AFC de Harrogate, un promedio de 62 al año.
  • Los integrantes del personal fueron los presuntos autores de 41 de estos incidentes.
  • Hubo 176 "acusaciones sexuales", y más de 30 fueron contra personal de la academia.
  • El Ministerio de Defensa registró 214 denuncias de acoso en la academia.
  • El AFC tiene un promedio de 20 incidentes de autolesiones por año.
  • Solo en los primeros seis meses de 2025, la policía de North Yorkshire registró 24 delitos en el colegio, incluidos cinco delitos sexuales.

openDemocracy compartió las cifras de denuncias de violencia física con una profesora que pasó más de una década trabajando en un colegio secundario común en Inglaterra, donde los alumnos tienen la misma edad que los del AFC de Harrogate, para indagar si se trataba de cifras equiparables. “Sería una locura” que una escuela pública recibiera un número tan elevado de denuncias en un año, fue su respuesta.

Otras maestras y maestros de escuelas públicas inglesas también nos dijeron que las 176 denuncias de abuso sexual en el AFC de Harrogate "parecen extraordinariamente elevadas". Uno de ellos afirmó que, en más de una década como profesor en un instituto de secundaria, solo recordaba una denuncia de este tipo.

Al igual que muchos otros ejércitos occidentales, al británico le resulta cada vez más difícil reclutar nuevos soldados. En 2010, el ejército contaba con casi 110.000 efectivos; ahora, le cuesta alcanzar su objetivo de 73.000.

En el actual año fiscal, el Ministerio de Defensa tiene previsto gastar 18 millones de libras esterlinas en atraer nuevo personal al ejército, el doble de lo que, según The Daily Express, gastó en 2023/24. Es probable que gran parte de este gasto se destine a jóvenes de 16 y 17 años, que, según descubrió la CRIN, constituyen un tercio de los ingresos anuales al ejército. Pero nuestra investigación pone en duda la atención que el ejército británico prestará a quienes se alisten.

Las deficiencias que descubrimos en el AFC tienen consecuencias trágicas. Más de la mitad de los soldados británicos que se quitaron la vida mientras estaban en servicio activo en las últimas dos décadas se habían alistado en el ejército antes de cumplir los 18 años, y los que se alistaron a los 16 o 17 años tenían más del doble de probabilidades de suicidarse que los que se alistaron siendo adultos.

“Estos reclutas procedentes de los entornos más desfavorecidos se alistan con el deseo de servir a su país, de superarse, de labrarse un futuro, ¿y qué obtienen a cambio? Una educación que sería ilegal en cualquier otro lugar del Reino Unido. Un riesgo significativo de sufrir acoso o abusos físicos y sexuales, incluso por parte de sus instructores. Y, lo peor de todo, un sistema de bienestar que antepone la reputación del ejército a los niños bajo su mando”, dijo Jim Wyke, de la CRIN.

La vida en la academia militar

El Army Foundation College de Harrogate, única unidad de entrenamiento inicial del ejército del Reino Unido para reclutas menores de edad, acoge a todos los jóvenes de 16 y 17 años que se alistan en el ejército. Según los datos obtenidos a través de pedidos de información, son unos 2.370 adolescentes al año.

Muchos de estos reclutas tienen vulnerabilidades específicas.

La mayoría proviene de entornos desfavorecidos: el reclutamiento para el ejército es un 57% mayor en las zonas más empobrecidas que en las más ricas del país. La promoción del año pasado del AFC también incluyó a 39 jóvenes que habían estado bajo protección del Estado, el doble de lo que cabría esperar según la proporción de niños bajo tutela en el Reino Unido respecto del total de la población infantil. Además, 182 soldados adolescentes pasaron por una evaluación de salud mental del Ministerio de Defensa entre el 1 de enero de 2019 y el 31 de diciembre de 2024 debido a condiciones preexistentes, según reveló una solicitud de información pública.

Al llegar al AFC de Harrogate, los adolescentes quedan al cuidado de unos 500 miembros del personal del colegio, la gran mayoría militares que pasaron por un curso de dos semanas en la escuela de formación de instructores del ejército en Pirbright, antes de recibir formación ya en su puesto de trabajo.

Los nuevos soldados se incorporan a uno de los dos cursos de la Fase 1: un programa de 49 semanas para los reclutas que desean desempeñar funciones de combate, y un curso más corto, de 23 semanas, para aquellos que planean desempeñar funciones como ingenieros militares, médicos de campo o especialistas en logística. Según el sitio web del ejército, ambos cursos enseñan aspectos de la vida militar, como técnicas de campo, manejo de armas, entrenamiento físico, cualidades de un soldado y simulacros de bajas en combate.

Los alumnos también reciben cierta formación, aunque limitada, por parte del personal civil. El Ministerio de Defensa no está sujeto a la Ley de Educación y Competencias de 2008, que exige que los jóvenes de 16 y 17 años reciban educación. Por ello, la escuela ofrece cursos cortos de "habilidades funcionales" en inglés y matemáticas, que están por debajo del nivel de los certificados de formación de enseñanza secundaria y no ofrecen una vía fácil para obtener otras titulaciones.

El material promocional del AFC de Harrogate suele presumir de que ha sido calificado repetidamente como "sobresaliente", la calificación más alta, por el organismo de control educativo de Inglaterra, Ofsted. No se menciona que el Ministerio de Defensa tiene un contrato comercial con Ofsted, en el que el gobierno cubre los costos de las inspecciones al AFC y a otros centros de formación inicial del ejército. En virtud de este acuerdo, Ofsted inspecciona el AFC con criterios diferentes a los que aplicaría a un colegio o universidad convencional.

En un elegante vídeo publicado en el sitio web del ejército, los reclutas adolescentes del AFC ensalzan las ventajas de alistarse en el ejército. Uno de ellos habla de las "magníficas" instalaciones de la academia, que incluyen "mesas de billar e incluso un cine, por lo que siempre puedes bajar y ver películas con tus amigos". Otro dice que "el sueldo aquí es genial", presumiendo de que "tienes 17 años y ganas como 1.000 libras al mes", y afirma que es cierto que "el ejército es como una gran familia", porque en solo cinco meses hizo "los mejores amigos".

Pero los títulos de prensa muestran una realidad mucho más oscura.

Una exinstructora del AFC, Kerry-Anne Knight, ganó el año pasado un juicio laboral al Ministerio de Defensa por el comportamiento sexista y racista de sus compañeros. Y en febrero de este año, la investigación sobre el suicidio de Jaysley Beck, una artillera de 19 años, reveló que había mantenido una relación afectiva con un instructor adulto del AFC de Harrogate, donde estuvo viviendo desde los 16 años, un abuso de poder que el ejército ha prohibido desde entonces. El mes pasado, un ex sargento mayor del ejército se declaró culpable de agredir sexualmente a Beck en la base militar de Larkhill, a la que ella acudió tras abandonar Harrogate y donde se quitó la vida.

Nuestra investigación demuestra que estos casos no son aislados. Encontramos incidentes generalizados de violencia física y acoso entre los soldados y el personal subalterno, así como denuncias de comportamiento delictivo y abuso sexual.

En respuesta a nuestras conclusiones, un diputado por Harrogate, Tom Gordon, dijo: "Las culturas de acoso, abuso y misoginia no tienen cabida en nuestra sociedad, y mucho menos en nuestras Fuerzas Armadas. Las Fuerzas Armadas ya sufren importantes problemas de reclutamiento y retención, y estadísticas como estas solo sirven para disuadir a los jóvenes de alistarse". Gordon confirmó que había pedido una reunión con el AFC, y afirmó: "Espero con interés conocer directamente de la academia las medidas que están tomando".

La veterana del ejército, activista y autora Diane Allen dijo a openDemocracy: "El Ministerio de Defensa afirmó recientemente que sus valores estaban claramente establecidos en una doctrina escrita. Pero mi respuesta es que los valores en el papel son inútiles, a menos que los jóvenes reclutas vean a sus instructores y a los mandos en general demostrar esos valores día a día. Oímos al Ministerio de Defensa repetir el mismo mensaje estándar: que los problemas en nuestros centros de entrenamiento de reclutas son históricos y ya se han resuelto. Esta investigación demuestra que eso es mentira".

Violencia física y criminal

El Ministerio de Defensa registró 433 denuncias de violencia física entre soldados subalternos en el AFC entre enero de 2018 y septiembre de 2025, unos 62 al año. Hubo otras 41 denuncias de violencia del personal hacia los jóvenes reclutas.

Para poner esto en perspectiva, openDemocracy preguntó a tres universidades convencionales – elegidas al azar en toda Inglaterra, con matrículas de 2.000, 6.000 y 4.000 estudiantes y que también habían sido calificadas como "sobresalientes" por la Ofsted – cuántas denuncias de violencia habían recibido durante ese mismo periodo de siete años y medio.

Dos no habían recibido ninguna denuncia de este tipo, mientras que la tercera universidad solo había recibido una.

Hamish, que dejó el ejército el año pasado tras seis meses de servicio, se ha convertido desde entonces en un denunciante de la violencia extrema que presenció y sufrió en el AFC de Harrogate. Contó a la CRIN que en la escuela había "muchas peleas y palizas en los baños". Entre ellas, una pelea en la que le dieron un puñetazo en la cara y otra en la que vio cómo un recluta "recibía arañazos en el cuello y luego patadas en el estómago" por parte de otros reclutas.

Según Hamish, estas peleas son alentadas por el personal de menor rango que, en lugar de intentar detener la violencia, anima a los soldados novatos a ponerse guantes de boxeo y golpearse en una "pelea autorizada". Su actitud era más o menos “a la mierda, peleen. No me molesta si lo hacen a puerta cerrada, y no necesito saberlo", dijo Hamish.

openDemocracy revisó imágenes de una de esas peleas autorizadas, que Hamish filmó en 2024 y compartió con la CRIN. La pelea termina con un chico recibiendo repetidos puñetazos en la cabeza después de que el instructor abandonara la sala. Hamish también compartió un video de una ceremonia de iniciación, conocida como "novatada", en la que un chico que hace flexiones es azotado repetidamente con un cinturón por otro recluta.

Estos altercados pueden derivar en comportamientos delictivos. La policía militar abrió 105 investigaciones sobre delitos de violencia física cometidos por soldados en el AFC entre 2018 y 2025, incluidas 58 denuncias de agresión y 22 de lesiones físicas, que conllevan una pena máxima de cinco años de prisión, o de siete si el ataque tiene motivaciones raciales o religiosas. Se desconocen los resultados de estas investigaciones.

Si bien es probable que un soldado que presente una denuncia contra otro miembro de las Fuerzas Armadas sea remitido en primera instancia por sus superiores a la policía militar, cualquier persona que alegue que un soldado ha cometido un delito puede optar por denunciarlo a la policía civil. La policía local de North Yorkshire registró 13 incidentes de "violencia contra las personas" – una categoría amplia que puede abarcar desde agresiones comunes hasta lesiones corporales graves – en los cuarteles durante los primeros seis meses de 2025.

El acoso también es un problema grave. El Ministerio de Defensa recibió 214 denuncias relacionadas con la academia entre 2018 y 2025. Los datos, obtenidos por solicitud de información, no indican si las denuncias se refieren a acoso entre compañeros o de personal hacia alumnos.

Hamish dijo que, aunque es probable que el personal superior tomara medidas para detener el acoso si se enteraba de él, la actitud del personal subalterno es, una vez más, "si tienes un problema con alguien, lárgate y resuélvelo". Ese enfoque podría estar bien para los adultos, añadió, pero "no debería ser así en el AFC".

David* vio de primera mano el impacto que el acoso tuvo en su hijo, John*, que se alistó en el ejército británico en septiembre de 2024, cuando tenía 16 años. John quería empezar de cero, lejos de un grupo de amigos que se estaban metiendo en problemas, y David describió las primeras seis semanas de su hijo como "brillantes", pero dijo que las cosas pronto dieron un giro.

"Uno de los cabos, un instructor, se la agarró con él", dijo David. "Lo señalaba y lo obligaba a hacer redacciones hasta la madrugada. Solo a él".

Los padres de John acudieron a las redes sociales en busca de consejo. Se pusieron en contacto con la academia y el cabo fue trasladado de Harrogate, pero lo peor estaba por llegar. "Cuando comenzó la primera fase del entrenamiento, los otros chicos de su pabellón lo acosaban", dijo David. "Lo golpeaban, lo agredían. Cuando mi esposa lo llamó por FaceTime, tenía una marca en la cara".

David y su esposa se quejaron al oficial al mando, el cargo más alto del AFC Harrogate, una decisión difícil, ya que les preocupaba que pudiera dar lugar a más acoso. El comandante les dijo que se estaba ocupando del asunto, pero finalmente John decidió abandonar el ejército.

"Mi hijo ha cambiado por completo desde que regresó", dijo David. "Es un chico totalmente diferente al que se fue, y no para bien. Ahora tiene una derivación para atención de salud mental. Esto ha afectado a nuestra familia, ya que mi esposa y yo hemos estado muy preocupados”.

El acoso puede llevar a los reclutas al suicidio. En 2023, un adolescente del AFC intentó quitarse la vida con un arma, tras soportar acoso grave. Un denunciante declaró a The Times que las lesiones del joven eran tan graves que tuvo que ser trasladado en helicóptero.

El AFC Harrogate registró 103 incidentes de autolesiones en los cinco años anteriores al 31 de marzo de 2024, una media de 20 al año, según los datos que el Ministerio de Defensa reveló al parlamentario laborista y ministro de Estado de Defensa, Vernon Coaker. openDemocracy y CRIN preguntaron al Ministerio de Defensa cuántos intentos de suicidio están registrados, pero la respuesta es que esos datos no se guardan.

También preguntamos al Servicio de Ambulancias de Yorkshire cuántas llamadas de emergencia del AFC de Harrogate habían recibido desde 2020. El número total fue de 86, de las cuales 11 eran de categoría uno, las más urgentes y que suponen riesgo de vida. Cincuenta eran de categoría dos, que "no ponen en peligro la vida, pero requieren una respuesta rápida", y el resto eran de categoría tres y cuatro, los dos niveles más bajos de llamadas.

Por el contrario, las tres universidades seleccionadas al azar entre las calificadas como "sobresalientes" por la Ofsted recibieron un total de 34 llamadas de ambulancia en el mismo periodo.

Compartimos estas cifras con Rachel De Souza, comisionada para la infancia de Inglaterra, cuya página web indica que tiene la obligación legal de promover y proteger los derechos de los niños, especialmente los de "los niños que viven lejos de casa". Su oficina afirmó que estaba al tanto de los problemas del AFC de Harrogate, pero no respondió nuestras repetidas solicitudes de comentarios.

Abuso sexual

El Ministerio de Defensa ha tenido repetidos escándalos de abuso sexual en los últimos años, y el AFC Harrogate no es una excepción.

En 2023, CRIN reveló que la policía de North Yorkshire había registrado nueve violaciones en el colegio entre julio de 2022 y agosto de 2023, así como cuatro delitos sexuales menores.

Los datos actualizados muestran que la situación no ha mejorado. La policía nos informó de que había registrado 10 delitos sexuales en los 18 meses anteriores a julio de 2025, entre ellos la violación de un varón de 16 años, y las agresiones sexuales a una niña y a un varón de 13 o más años. También hubo denuncias de acoso, acecho y agresiones, con y sin lesiones. Los datos no muestran cuántas de estas denuncias fueron registradas.

Estas cifras no incluyen los casos tramitados por el sistema de justicia militar, como un consejo de guerra celebrado el año pasado en el que un soldado subalterno recibió una sentencia suspendida tras ser declarado culpable de agresión con penetración cometida contra un compañero de 17 años que se encontraba en la enfermería.

El análisis de CRIN y openDemocracy de los datos del Ministerio de Defensa muestra que la policía militar registró 113 delitos sexuales contra menores de 18 años uniformados entre 2021 y 2024. Los datos no indican cuántas de las víctimas y los autores se encontraban en el AFC de Harrogate; algunos podrían haber estado en las academias de formación equivalentes que tienen la Marina y la Fuerza Aérea.

Presentamos múltiples solicitudes de información al Ministerio de Defensa para determinar el alcance de las denuncias, los abusos y la violencia sexual en los centros de entrenamiento. Aunque la mayoría fueron denegadas, una pregunta formulada al Parlamento en nuestro nombre por la integrante de la Cámara de los Lores, Margot Lister, reveló que hubo 176 "denuncias sexuales" en el AFC entre el 1 de enero de 2018 y el 30 de junio de 2025, de las cuales 32 fueron presentadas contra miembros del personal, lo que supone cinco al año.

Los registros de los consejos de guerra también proporcionaron información sobre la violencia sexual cometida por el personal del AFC. En 2024, se descubrió que un cabo instructor había mantenido relaciones sexuales con un menor mientras ocupaba un puesto de confianza, mientras otro cabo instructor fue condenado por violar a una compañera adulta en su habitación. En enero de 2023, un tercer cabo instructor fue condenado por la explotación sexual de seis reclutas menores de 18 años durante 10 meses a partir de julio de 2021.

"El trauma sexual puede causar retrocesos y desventajas para toda la vida a los jóvenes, afectando a su salud emocional, mental y física", afirmó Mags Godderidge, directora ejecutiva de Survive North Yorkshire, que apoya a los sobrevivientes de violencia sexual en la región. "Muchos sobrevivientes sufren trastorno de estrés postraumático y angustia psicológica, incluyendo ataques de pánico, ansiedad y depresión”.

¿Un colegio o una base militar?

A pesar de las evidencias que expone esta investigación, la Ofsted sigue calificando al AFC de Harrogate como "sobresaliente" en materia de bienestar, incluso en su informe de 2023/24, cuya inspección se realizó tres meses después de que el recluta acosado intentara quitarse la vida con un arma y nueve meses después de que un cabo instructor fuera condenado por delitos sexuales contra reclutas bajo su cuidado.

"Si eres inspector de Ofsted, te fijas en el hecho de que tienen un [responsable] de bienestar, tienen capellán, tienen sala de juegos y todo lo demás", dijo el denunciante y exsoldado Hamish. "Así que eso cumple los requisitos. Pero si recorrieran la academia y preguntaran a algunos de los reclutas si sienten que ese apoyo existe y que pueden acudir a él, creo que obtendrían bastantes respuestas negativas".

Preguntamos a la Ofsted sobre estos hechos, pero nos dijeron que no hacen comentarios sobre unidades individuales. Nos remitieron a su manual, en el que se afirma: "El objetivo de la inspección es evaluar la eficacia y la eficiencia de las medidas adoptadas para garantizar el bienestar y la atención de los alumnos". Las inspecciones examinan "la calidad de la formación y el apoyo; el desarrollo profesional y personal de los alumnos; la calidad de las instalaciones, la infraestructura y los recursos; y la eficacia del liderazgo y la gestión".

Un portavoz del ejército afirmó que "el comportamiento inaceptable y delictivo no tiene cabida en nuestras Fuerzas Armadas", pero respaldó el informe de la Ofsted, diciendo que "destacaba que los altos estándares de atención, bienestar y protección están profundamente arraigados en los programas de formación del Army Foundation College".

Además de la Ofsted, el bienestar en el AFC de Harrogate cuenta con apoyo de un organismo conocido como Panel Asesor Independiente (IAP), creado en respuesta al escándalo de la década de 1990, cuando cuatro jóvenes soldados del cuartel fueron hallados muertos por heridas de bala en un periodo de siete años.

En sus términos de referencia, que openDemocracy y CRIN consiguieron mediante pedidos de información, el IAP se describe a sí mismo como "una fuente independiente y no estatutaria de asesoramiento, desafío, estímulo y apoyo". Sin embargo, el documento también establece que "el IAP no tiene ninguna responsabilidad y no intentará anular el principio militar fundamental de autorregulación que se confiere al comandante y a la cadena de mando superior" y que "observará y registrará lo que ve sin emitir juicios".

Al igual que la Ofsted, el IAP ha fracasado a la hora de sancionar al AFC en los periodos en los que nuestra investigación detectó niveles alarmantes de violencia sexual, física y emocional en sus filas.

En cuanto a David, cuyo hijo John fue víctima de acoso en la academia, su opinión es clara. "La academia no hizo lo suficiente para proteger a mi hijo", afirma. "Son chicos de 16 y 17 años, los dejan en una habitación por la noche, a su aire, los cabos no vigilan lo que ocurre. Tengo dos gemelos de 13 años y no querría que fueran a Harrogate por nada del mundo".

*Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las víctimas

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