Una entidad sin fines de lucro embarcada en reinventar la imagen de Jesús para la generación centennial de EEUU, es también la principal fuente de dinero de la organización de abogados cristianos Alliance Defending Freedom (ADF), que combate la igualdad de derechos para las mujeres y las personas LGBTIQ en todo el mundo, revela una investigación de openDemocracy.
La Servant Foundation puso millones de dólares en los avisos publicitarios de He Gets Us, que pintan a Jesús como un influencer “cancelado” por defender sus convicciones. Los polémicos avisos se emitieron a inicios de este año en el Super Bowl, la final de la liga nacional de fútbol americano, y aparecen en vallas publicitarias por todo EEUU desde hace más de un año.
Pero un análisis de openDemocracy de las declaraciones fiscales de Servant Foundation revela que en los últimos 5 años creció hasta convertirse en la principal fuente identificable de dinero para ADF, catalogada como grupo de odio anti-LGBTIQ por el Southern Poverty Law Centre (SPLC) – acusación que ADF rechaza.
En total, Servant transfirió a ADF 65,9 millones de dólares entre 2018 y 2021 – un promedio de más de 16 millones de dólares por año. Así, los ingresos anuales de ADF por concepto de donaciones pasaron de 55 millones de dólares en 2017 a 96,8 millones en 2021.
Este despegue de Servant coincidió con su separación de la National Christian Foundation (NCF), a la cual estuvo afiliada desde su creación, en 2000, hasta 2017. En esos años, Servant recibía un promedio de 4 millones y donaba 1,3 millones de dólares. Pero luego de la separación de NCF, Servant se embolsó en 2018 más de 1.000 millones de dólares en donaciones – y una buena parte provino de NCF.
La NCF está considerada la mayor entidad filantrópica de causas cristianas y ha sido acusada de canalizar millones de dólares a grupos de odio. Casi inmediatamente después de que Servant se abriera en 2018, le entregó 300 millones de dólares, seguidos de otros 11 millones en 2019. Pero además recibió de Servant más de 222 millones entre 2018 y 2021. Este flujo recíproco de dinero “agrega capas de secretismo” a las donaciones que ambas entidades realizan en nombre de sus clientes, afirman fuentes expertas.
Este tipo de transferencias monetarias de una operadora de DAF a otra creció 409% entre 2015 y 2019, y llegó a la suma de 1.000 millones de dólares solamente en 2019, según un análisis del Institute for Policy Studies publicado en 2021. El estudio se enfocó solamente en las principales operadoras comerciales de DAF – que son ramas benéficas de empresas financieras – y excluyó por tanto a DAF como Servant y NCF.
“Gente acaudalada dona dinero a intermediarios como fundaciones privadas y operadoras de DAF que, en 2021, recibieron casi un tercio de todas las donaciones”, dijo a openDemocracy Chuck Collins, director del Programa sobre Desigualdad y Bien Común del Institute for Policy Studies. “Cuando esos intermediarios controlados por los donantes se pasan el dinero de unos a otros agregan capas de secretismo de tal modo que el público no sabe dónde termina el dinero”.
Stephanie Peng, encargada de investigación del National Committee for Responsive Philanthropy (NCRP), una entidad que apoya a comunidades marginalizadas, dijo a openDemocracy: “El anonimato es de veras peligroso porque no sabes quién está detrás de todo ese dinero, quién está controlando esas enormes, enormes sumas de dinero, e invariablemente, a dónde está yendo esa financiación”.
Establecida en el año 2000 en Kansas por el abogado evangélico Bill High, la Servant Foundation tenía un acuerdo con la NCF por el cual ésta cumplía “tareas de apoyo y contabilidad” para Servant. High puso fin a ese acuerdo en 2017, supuestamente para ofrecer honorarios más bajos a sus clientes, y también cambió el nombre público de Servant, que pasó a llamarse The Signatry.
Servant llegó a las portadas de los medios por su publicidad en el Super Bowl, que hace parte de la campaña He Gets Us, valuada en 300 millones de dólares y concebida para impulsar los objetivos del evangelismo conservador.
La NCF y Servant Foundation se encuentran entre las 12 operadoras de DAF que entre 2017 y 2020 transfirieron 272 millones de dólares a 36 organizaciones estadounidenses dedicadas a restringir derechos de las mujeres y las personas LGBTIQ, dentro y fuera de EEUU, según reveló una investigación de openDemocracy publicada este año.

Dinero de Hobby Lobby
Para el momento en que Servant se separó de la NCF, Bill High había forjado una relación crucial con David Green, un cliente valioso de NCF y fundador y dueño de la cadena de tiendas de materiales de decoración Hobby Lobby, protagonista de batallas legales contra los derechos sexuales y reproductivos.
En 2014, Hobby Lobby ganó un gran caso cuando logró que la Suprema Corte dictaminara que las corporaciones podían negarse a incluir anticonceptivos en los seguros de salud de sus trabajadoras si esa cobertura violaba sus “creencias religiosas genuinas”. La NCF ha donado millones de dólares a las organizaciones que litigaron este caso – ADF y el Becket Fund for Religious Liberty, un bufete legal que ha representado a la familia Green desde 2012.
High, que se retiró como director ejecutivo de Servant en enero de este año, y Green han escrito juntos varios libros sobre la filantropía cristiana. Green también apareció en 2020 en un video promocional de Servant.
El examen de los flujos de donaciones sugiere que dinero de los Green que antes canalizaba la NCF estaría ahora bajo control de Servant. Desde 2018, Servant ha realizado donaciones importantes a dos grupos que se dedican a la evangelización internacional y a la distribución de biblias y que figuran en la página web de donaciones de Hobby Lobby. Se trata de Every Home for Christ y OneHope, que recibieron respectivamente 181 millones y 107 millones de dólares de Servant Foundation entre 2018 y 2021, por lo que ocupan el segundo y el tercer lugar entre los mayores beneficiarios de la operadora.
La NCF, que en 2017 había entregado 47 millones a Every Home for Christ y 25 millones a One Hope, redujo a partir de entonces drásticamente sus aportes a los dos grupos. Green es también un gran donante de la campaña He Gets Us. Ni Green ni Hobby Lobby respondieron nuestras preguntas sobre si habían dejado de realizar donaciones a través de la NCF y ahora lo hacen vía Servant.
El Museo de la Biblia, fundado por la familia Green a un costo de 500 millones de dólares – y manchado por los escándalos de compra de artefactos arqueológicos saqueados y contrabandeados y exhibición de “falsificaciones modernas” de fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto –, es otro gran beneficiario de Servant Foundation. Entre 2018 y 2021 recibió de Servant más de 3,2 millones de dólares; antes de eso, entre 2013 y 2015, había obtenido cientos de millones de la NCF.
Financiar el odio y la desinformación
Entre los beneficiarios del dinero que canaliza Servant hay por lo menos siete organizaciones estadounidenses bien conocidas por sus ataques a la igualdad de derechos: ADF, the Fellowship Foundation, Focus on the Family, American Centre for Law and Justice, Family Research Council, Heartbeat International y Heritage Foundation.
ADF ganó este año un caso ante la Suprema Corte que permite a las empresas discriminar a parejas del mismo sexo alegando razones de libertad de expresión, y fue una de las organizaciones que planificaron la estrategia para derribar la protección constitucional del aborto en EEUU. ADF, además, defendió la esterlización de personas trans en Europa y combatió la despenalización de la homosexualidad en Belice. También ha estado detrás de los intentos de prohibir a estudiantes trans el acceso a baños y vestuarios acordes a su identidad de género.
Otra organización catalogada como grupo de odio por el SPLC, Family Research Council, realiza afirmaciones falsas contra las personas LGBTIQ, estuvo envuelta en la financiación y promoción de las mal llamadas terapias de conversión, y se opuso a que estas actividades fueran prohibidas en EEUU.
En 2021, openDemocracy expuso cómo Focus on the Family, otro grupo financiado por Servant, había desarrollado plataformas en línea para suministrar terapias de conversión en EEUU y en Costa Rica.
openDemocracy solicitó entrevistas con todas las organizaciones y personas nombradas en esta investigación. Solamente la NCF contestó mediante un breve comunicado que firmó su vicepresidente de comunicaciones, Steve Chapman.
“La NCF no desarrolla ni aplica estrategias para determinar qué causas u organizaciones benéficas apoya o no, y no se basa en designaciones o etiquetas de terceras partes para procesar la asignación de donaciones”, dijo Chapman. “Todas las donaciones se inician por recomendaciones de nuestros donantes”.
NCF agregó en su comunicado que sirve a “más de 25.000 donantes que usan los fondos de donación [DAF] para apoyar individualmente sus causas y entidades benéficas preferidas” y que desde 1982 ha donado más de 14.000 millones de dólares a más de 70.000 organizaciones caritativas que “suministran agua potable a los sedientos, rescatan a víctimas de trata de personas, traducen la biblia a nuevos idiomas y mucho más”.
Un modelo global
El intercambio de dinero entre operadoras de DAF como Servant y NCF es un modelo que se está expandiendo en el mundo. La NCF, por ejemplo, se asoció con TrustBridge Global, un mecanismo de filantropía que se proclama como la primera operadora de DAF verdaderamente internacional. Registrada en Florida, EEUU, y en Suiza, su director ejecutivo es un exempleado de la NCF. Trust Bridge ha establecido fundaciones afiliadas en distintos lugares del mundo y asegura contar con 70.000 organizaciones sin fines de lucro aptas para recibir DAF. La lista incluye la filial de Alliance Defending Freedom en el Reino Unido. TrustBridge también ha recibido millones de dólares de Servant Foundation.
Servant se presenta a sí misma como una “comunidad global” que ha entregado 4.000 millones de dólares en “subvenciones transformadoras para organizaciones sin fines de lucro en todo el mundo”, y que apoya proyectos en África, Asia y América Latina. También declara haber entregado 2 millones de dólares en 150 donaciones para ayuda de emergencia en Ucrania y más de un millón para apoyar a misioneros alrededor del globo, “alimentando la propagación del evangelio en al menos 43 países”, sobre todo en África.
En su sitio web declara que entregó más de 470 millones en donaciones en 2021, y recibió 899 millones de dólares en contribuciones. Como operadora de DAF, acepta otros bienes, además de dinero en efectivo, como propiedades, criptomonedas, acciones, fondos de inversión e indemnizaciones de seguros de vida.
Cuando los clientes “entregan” bienes que no son dinero, pueden deducir de impuestos el monto total del valor de esas donaciones. De esta forma, los donantes se saltan los impuestos a las ganancias de capital que deberían pagar si convirtieran esos bienes en dinero en efectivo.
Algunas operadoras de DAF ofrecen inclusive servicios de planificación patrimonial para sortear los impuestos al patrimonio y prolongar las donaciones benéficas más alla de la muerte del donante.
Esto es problemático, advierte el NCRP.
“Queremos que los donantes se hagan responsables de a quién entregan su dinero. Entonces, si los donantes ponen todo ese dinero en una [cuenta] DAF, y ese dinero se queda allí por años y años, y no hay beneficiarios, si el donante hizo un compromiso y ese compromiso no se materializa para la organización destinataria, eso es un problema”, dijo Stephanie Peng, del NCRP.
Dos intentos legislativos de establecer “cronogramas aceptables” para los desembolsos de donaciones de los DAF han fracasado hasta ahora en el Congreso de EEUU.
El fundador de Servant, Bill High, se ha opuesto a cualquier intento de que los DAF sean más transparentes y estén sujetos a una mayor rendición de cuentas. “Un sello distintivo de la filantropía estadounidense fue siempre el derecho a la privacidad. No deberíamos retirar ese derecho a la privacidad. Muy por el contrario, los fondos asesorados por donantes han hecho mucho para democratizar la donación, tal como atestigua su rápido crecimiento”, escribió en un artículo de Forbes.
Su fundación sigue atrayendo nuevos donantes. En su sitio web hay incluso una calculadora para que sus potenciales clientes calculen cuánto se ahorrarían en impuestos si donan a través de una cuenta DAF en Servant.
