Por Lesly. Wendy. Por Jossy. Por Maffy. Por Elizabeth. Por Aisha. Por Esmeralda. Por Ivana. Por Michelle. Por ellas y otras asesinadas y desaparecidas, miles de personas se manifestaron este viernes 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, por las calles del corazón de la capital de México.
Fue un recordatorio atroz: unas 3.000 mujeres fueron asesinadas en 2023, mientras la cantidad de mujeres y niñas desaparecidas casi se triplicó entre 2015 (con 1.043 casos reportados) y 2021 (2.729).
Con pancartas que ondeaban como estandartes de guerra, mantas que narraban historias de dolor y consignas reclamando justicia, diferentes colectivos feministas avanzaron por la Avenida Reforma, hacia el Zócalo, la antigua plaza central de Ciudad de México.
Ivonne* marchaba con paso firme por su cuñada, Lesly Martínez Colín, asesinada por su pareja 11 meses atrás. La investigación del crimen de Lesly, atrapada en la burocracia de las fiscalías, mantiene a su asesino libre e impune. "Nunca había sentido la necesidad de marchar, pero ahora somos su voz. Estar aquí, en este torrente humano, remueve emociones. Esta lucha, esta presencia, es nuestro grito de desesperación y lucha por justicia", dijo Ivonne a openDemocracy.
Como ella, eran miles con mantas con los rostros de sus familiares, gritando consignas y llorando. Muchas manifestantes se les acercaban en gestos de solidaridad. "No están solas".

A la movilización feminista de la capital llegaron manifestantes de todos los rincones del país, aunque también hubo capítulos locales de la marcha en las principales ciudades mexicanas. El secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Pablo Vázquez Camacho, estimó que más de 180.000 personas se sumaron a la manifestación. (El año pasado fueron unas 90.000).
Pero 2024 es un año marcado por la posibilidad de que, por primera vez, una mujer sea elegida presidenta de México. Claudia Sheinbaum, del oficialista partido Morena, y Xóchitl Gálvez, de una alianza entre los partidos opositores PAN, PRI (de derecha y centroderecha) y PRD (de centroizquierda), son las principales contendientes. Sin embargo, para muchas de las activistas presentes, este cambio representa poco en un panorama aún sombrío. El camino hacia la igualdad y la justicia sigue siendo largo y tortuoso, indican.
Aunque Morena (Movimiento de Regeneración Nacional y partido del presidente Andrés Manuel López Obrador) se autodenomina progresista, sus políticas públicas redujeron el presupuesto de 26 programas de apoyo a las mujeres.
Que el bastón de mando presidencial pase a una mujer (Sheinbaum, que corre como favorita) no es garantía de que estas cosas cambien, según activistas, que también denuncian "políticas de despojo por parte del gobierno", como grandes obras de infraestructura que afectan territorios protegidos y la militarización, ya institucionalizada, de la seguridad pública en este país marcado por el narcotráfico y el poderío de organizaciones mafiosas.
En 2023 se denunciaron 30.523 asesinatos, el Sistema Nacional de Seguridad Pública que se basa en reportes de las fiscalías estatales. En diciembre, el gobierno informó que la cifra total de desaparecidos ascendía a 12.377 personas, según su último censo, a pesar de que el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas contenía 111.000 casos, una cifra más cercana a las estimaciones y denuncias de organizaciones de derechos humanos y de familiares, que hablan de unas 100.000 desapariciones.
Ambas candidatas se declaran feministas y han intentado ganarse el favor de los feminismos, pero las activistas critican estas tácticas. "No estamos aquí para ser usadas como moneda política. Vamos más allá de las elecciones y las luchas de la clase política", afirmó Alicia*, del colectivo anticapitalista Comuna Lencha Trans, una casa-refugio para mujeres lesbianas y personas trans que resisten la dureza de la vida en una megaurbe como Ciudad de México. "Estamos inmersas en una guerra respaldada y legitimada por el Estado, una guerra de despojo de tierras y recursos naturales que ha desencadenado una violencia extrema que afecta a los pueblos, las comunidades y, especialmente, a las mujeres".
El principal proyecto del presidente López Obrador, el recién inaugurado Tren Maya, que conecta el sureste mexicano a través de dos rutas en la Península de Yucatán, dio lugar a críticas de ecologistas y comunidades indígenas porque se comenzó a construir sin estudios ambientales. Organizaciones ambientalistas advirtieron sobre la pérdida prevista de más de 8,7 millones de árboles, palmas y arbustos en 120 kilómetros cuadrados de selva, además de su impacto en cuevas y canales subterráneos de agua en el sureño estado de Quintana Roo.
La construcción del corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec, también en el sur, ha enfrentado oposición de grupos indígenas por sus impactos culturales, ambientales y territoriales.

Jóvenes: Caminar seguras y sin miedo
América Caballero, estudiante universitaria de comunicación y diseño de 21 años, lleva tres años marchando cada 8 de Marzo, al principio en solidaridad con sus amigas que habían sufrido violencia de género, y luego como sobreviviente, ella misma, de abuso. "Eso me impulsó a sumergirme más profundamente en este movimiento. Y hace apenas año y medio, una de mis amigas fue asesinada, y su caso quedó impune", dijo.
América y sus amigas prepararon desde varios días antes pancartas elaboradas y maquillaje en tonos morados como símbolo de su compromiso. Como abejas obreras que durante semanas fraguan sus siguientes pasos, las mujeres mexicanas se unen en una sincronía impresionante para participar en la marcha del 8M. A través de redes sociales, grupos de WhatsApp y asambleas, diversas corrientes del feminismo convergen en una lucha conjunta: exigir el respeto a la vida y la libertad de las mujeres en un contexto cada vez más difícil.
En el transporte público rumbo al centro, miles de mujeres, algunas acompañadas de sus hijos e hijas, se dirigían hacia los puntos de encuentro. Se reconocían mutuamente con gestos de complicidad, tejiendo una hermandad silenciosa.
Fue así como Caballero se encontró con María José Monterrubio, una estudiante de música de 19 años que marchó por primera vez en Ciudad de México, aunque ya había participado en otras movilizaciones en Querétaro, su estado natal en el centro del país. Monterrubio dijo a openDemocracy que protestaba contra "la desigualdad e inseguridad que enfrentan las mujeres en México”. Y agregó: “Tenemos el derecho a la libertad de expresión, y debemos ejercerlo".
En 2021, el 41,8% de las mujeres mayores de 15 años declararon haber sufrido violencia en la infancia, según datos del Instituto Nacional de Estadística de México (INEGI). La violencia sexual contra niñas y adolescentes menores de 17 años va en aumento. Hubo 7.580 casos denunciados en 2021, mientras al año siguiente fueron 9.227, indican cifras de la Secretaria de Salud.
Asimismo, encuestas del INEGI revelan que entre julio de 2021 y agosto de 2022, el 33,6% de niñas y adolescentes de 12 a 17 años que utilizaron internet o sus teléfonos celulares reportaron haber recibido fotos o videos de contenido sexual, y 32,3% recibieron insinuaciones o propuestas de esta índole.

Todas las luchan caben en la marcha
Aunque en la movilización hubo organizaciones representativas de la diversidad de género y sexual, de trabajadoras sexuales y de mujeres de todas las edades, incluso niñas pequeñas. La participación de las mujeres trans ha sido un desafío constante en los últimos años, pues sufrieron ataques de las denominadas "feministas radicales" o TERF (siglas en inglés de feministas radicales excluyentes de personas trans). En México, el segundo país del mundo con más índices de violencia por homofobia y transfobia después de Brasil, la presencia de las mujeres trans se torna crucial.
Este año marcharon seguras y acuerpadas. "Estamos marchando de manera que se refleje esta interseccionalidad. Hay mujeres diversas, cis, trans, lesbianas, mujeres musulmanas", dijo Oslavia Linares, organizadora de Transcontingenta, un espacio que llevaba como temática este año la demanda de cese al fuego en Palestina.
Como en otros países, el 8M también sirvió de plataforma para denunciar diversas formas de opresión. Se escucharon voces clamando por el fin del racismo, la discriminación hacia las personas LGBTQ+, la violencia contra las comunidades indígenas y la criminalización de la pobreza, entre otras injusticias.
Una de las reivindicaciones más visibles fue el apoyo al pueblo palestino."¡Toda América Latina está con Palestina!", fue una de las consignas acompañadas por mujeres que lucían los pañuelos palestinos conocidos como kufiyas. "El feminismo no se puede desvincular de la lucha palestina”, afirmó Linares. “Es una lucha por los derechos humanos; los feminismos tienen que reconocer otras luchas y, sobre todo, hacer frente a algo tan atroz como el genocidio".
*Algunos apellidos se omitieron para proteger la identidad de las entrevistadas.