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El paro plurinacional pone a los mayas en el centro de la política en Guatemala

La victoria del candidato opositor en las elecciones presidenciales de Agosto genera resistencia por parte del poder, mientras Guatemala se moviliza contra la corrupción

El paro plurinacional pone a los mayas en el centro de la política en Guatemala
Rosalío Sororec
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“¡El que no baila, no pasa!” Así se negociaba el paso ocasional cuando más de 170 bloqueos paralizaban Guatemala: bailando en apoyo al paro. El paro indígena fue festivo, con jóvenes improvisando conciertos en puntos de bloqueo, y unió a todos los sectores sociales, desde trabajadores y grupos feministas hasta médicos y las altas elites económicas ladinas. El paro que se sostuvo 25 días fue el más diverso que vivió Guatemala, y probablemente el paro indígena nacional más largo de la historia contemporánea del continente.

El paro empezó el 2 de octubre 2023, tras un llamado de los pueblos mayas a resistir el intento de golpe por parte del Ministerio Público, hasta que la Municipalidad Indígena de Sololá levantó sus bloqueos el 27 de octubre.

Todo empieza cuando la victoria electoral inesperada del partido Semilla y su candidato presidencial Bernardo Arévalo preocupa a altos mandos políticos acusados de corrupción, incluso el presidente de Guatemala Alejandro Giammattei. Semilla era un outsider catapultado a la segunda vuelta de manera inesperada a pocos días de la primera vuelta, con un proyecto ambientalista y de combate a la corrupción.

Durante la campaña de segunda vuelta, la Fiscal del Ministerio Publico busca eliminar Semilla, alegando que había firmas falsificadas en las hojas de adhesión al partido hace 7 años. En el afán de reverter las elecciones, la fiscalía califica al partido como una organización ilícita que debe ser juzgada bajo la ley contra el crimen organizado. La acusación, claramente con intenciones políticas, es selectiva ya que el mismo Supremo Tribunal Electoral declaró que todos los partidos tenían firmas falsificadas en su proceso de creación y que eliminar Semilla daba paso a eliminar a todos los partidos políticos.

La juventud se movilizó por Semilla, organizando un control electoral voluntario y llamando a sus abuelas a votar por Arévalo. Arévalo, que el candidato de la juventud, representa también un legado de izquierda al ser hijo del presidente Juan José Arévalo que gobernó tras la Revolución de 1944 rompiendo con gobiernos autoritarios subyugados a la United Fruit Company y creando el Seguro Social y el Código del Trabajo.

Cuando Arévalo gana la presidencia este 20 de agosto 2023, se orquestan acciones para anular las elecciones, y el 29 de setiembre la Fiscal ordena el secuestro de todas las actas electorales del Supremo Tribunal Electoral. La policía reprimió a los magistrados que intentaron defender las actas originales con sus cuerpos y el proceso electoral está, de facto, viciado

Tensión en Guatemala
Ante la apertura de un nuevo ciclo democrático, la transición de poder se enfrenta a una dura resistencia al cambio por parte del establecimiento y la oligarquía del país centroamericano.

La misma noche, las autoridades ancestrales maya Kiche’ de 48 Cantones de Totonicapán y maya Kaqchikel de la Municipalidad Indígena de Sololá convocan a un paro indefinido en defensa a la democracia. Además, piden la renuncia de la Fiscal General Consuelo Porras, del Fiscal Rafael Curruchiche, y del Juez Fredy Orellana por atentar contra el proceso electoral.

El paro más alegre

El poder de convocatoria de las autoridades ancestrales maya K’iche y Kaqchikel fueron subestimadas en los primeros días: el paro solo fue noticia en medios alternativos y en redes sociales que transmitían lives de los bloqueos. Se fue uniendo gente y se fue paralizando el país. A la semana Guatemala estaba enfocada en el paro, y la escasez de gas y alimentos se hicieron sentir.

Entre más pasaban los días, más se expandía el paro. Los 22 pueblos mayas de Guatemala se unieron al llamado, cerrando vías en todos los departamentos y activando sistemas ancestrales de solidaridad. Andrea Coyote, de Patzun Chimaltenango, cuenta que en los bloqueos siempre había comida para todes: llegaban mujeres con leña y se ponian a tortear, se acercaban personas a contribuir con jabones y kits femininos.

Los médicos se unieron en jornadas de atención médica gratuita mientras los quiroprácticos dieron masajes de pies. Hubo reacciones que decían que el paro impedía el flujo de medicinas, a los cuales los médicos contestaban que “con o sin bloqueo, igual no hay medicina en los hospitales”.

Los vendedores de mercados se unieron, afectados económicamente por cerrar todos los mercados de la capital, pero apoyando la demanda de los pueblos. Los conductores de camiones atrapados en el paro unieron fuerzas, atravesando sus vehículos en las carreteras para bloquear el paso los días que se quedaron acampados con los manifestantes.

El vox populi es que durante las semanas de paro se disipó la violencia, desde asesinatos o accidentes de trafico.

Las fuerzas anti-motines no lograron desbloquear puntos estratégicos. En Bethania, una zona marginada de la capital donde la vida es precaria y marcada por la delincuencia, los barrios se sumaron al paro. Los moradores rodearon a los policías anti-motines y se llevaron sus camiones, impidiendo la intervención y forzándoles a retirarse a pie. En las redes sociales les declararon “cantón 49.” Bethania fue un icono de la resistencia, con conciertos improvisados mientras se pintaban las calles para celebrar la resistencia popular.

Entre mas días pasaban, más se alegraba el paro. Como dice la joven Kaqchikel Job’, “el paro fue largo, y había que encontrar maneras de no aburrirse.” Se organizaron festivales de cultura y música, cine-foros, clases de yoga y hasta bailes de zumba en los bloqueos. En San Lucas Sacatepequez, maestros llegaron a pintar mariposas y super héroes en los rostros de los niños. La alegría se iba contagiando y retransmitiendo vía TikTok, generando curiosidad y sumando mas gente.

En los teritorios Kaqchikel Cuatro Caminos y Los Encuentros habian actividades religiosas evangelicas y catolicas y frente al Ministerio Publico en la capital se realizaron ceremonias mayas, generando un ambiente ecuménico. Todos salieron a las calles en una fiesta democrática, artistas y sindicalistas, adultas mayores y madres cargadas sus niños en la espalda. El vox populi es que durante las semanas de paro se disipó la violencia, desde asesinatos o accidentes de trafico.

Un paro histórico

Fue un paro histórico que marca un antes y un después en la historia de Guatemala, tanto por su diversidad, escala y duración como por su esencia plurinacional. Es la primera vez que un paro indígena nacional dura 25 días y une a sectores históricamente antagónicos.

Quizás el legado más importante de este paro sea la plurinacionalidad, que ha posicionado a los pueblos mayas como actores centrales en la escena política nacional

El paro iniciado por autoridades ancestrales logra unir a los 22 pueblos mayas, a crear alianzas con sectores ladinos urbanos, incluso con las más altas elites económicas como el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF). En el proceso, se fue tejiendo un nuevo escenario político, ojalá irreversible.

Quizás el legado más importante de este paro sea la plurinacionalidad, que ha posicionado a los pueblos mayas como actores centrales en la escena política nacional. La plurinacionalidad no es reconocida por la constitución de Guatemala como lo es en Ecuador y Bolivia, pero en la práctica Guatemala es una sociedad de facto plurinacional, aunque profundamente dividida por estructuras racistas excluyentes hacia los pueblos.

Lo que el paro hizo, sin que sea su objetivo, fue unir la sociedad maya y ladina de Guatemala en un solo aliento democrático. En el proceso, se visibilizó la fuerza política de los pueblos mayas. Como lo nota la joven asistente jurídica Kaqchikel Iris Aspuac, las varas de las autoridades ancestrales, antes mal vistas y criminalizadas ganaron legitimad tras las protestas.

Guatemala jamas será la misma. El abogado Chalchiteko Juan Castro del Bufete de Pueblos Indígenas compara el liderazgo actual de los 48 Cantones y de la Municipalidad Indígena de Solola al levantamiento histórico del pueblo Kiche’ en 1820 bajo el liderazgo de Anastazio Tzul. Fue un levantamiento de 23 dias y en aquel entonces aun no existía la República de Guatemala, pero fue trascendental porque motivo a los criollos a declarar su independencia de la corona española antes de que lo hicieran los mismos pueblos mayas-- así lo decretaron en el acta de independencia. Lo que tienen en común los levantamientos de 1820 y de 2023 es que cambian los paradigmas políticos colectivos.

Tras 25 días de paro nacional, el gobierno está totalmente deslegitimado ante la sociedad y representantes internacionales de la Organización de Estados Americanos y de Estados Unidos, quienes insisten que se debe respetar la voluntad popular expresada en las urnas.

A vísperas que se levante el paro las autoridades ancestrales estaban reunidas con las elites económicas de CACIF y los lideres políticos de Semilla articulando acciones conjuntas en defensa de la democracia.

Pero que quede claro, que las alianzas son coyunturales. Esteban Toc Tzay, vice alcalde de la Municipalidad Indígena de Sololá, dice que no es partidario de Semilla ni del presidente electo; “estamos defendiendo un proceso electoral” explica. “Si lo hacen con estos magistrados los pueden hacer con cualquier tribunal. ¿Ellos qué son? Solamente son trabajadores de su país, no son sus dueños. Por eso pedimos su renuncia”.

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