Políticos ultraderechistas y grupos extremistas y de odio que rechazan el aborto, el matrimonio igualitario y la educación sexual integral se reunieron este mes en la sede de la ONU para conmemorar los 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Political Network for Values (PNfV), una plataforma que conecta políticos y activistas ultras de Europa, América Latina, EEUU y África, celebró su quinta Cumbre Transatlántica bienal en la sede de la ONU de Nueva York los días 16 y 17 de noviembre. La ONU no contestó las consultas reiteradas de openDemocracy sobre las razones para acoger esta reunión.
En su discurso de apertura, el líder del partido ultraderechista chileno Republicano, José Antonio Kast, que preside la PNfV, afirmó que el momento político actual se parece mucho al periodo de persecución e intolerancia que imperó durante las dos guerras mundiales que precedieron a la declaración universal, adoptada en 1948.
"Hoy está ocurriendo algo parecido", dijo Kast, ferviente seguidor de la dictadura de Augusto Pinochet e hijo de un miembro del partido nazi alemán. Kast reprochó que "se persigue, se ridiculiza y se cancela a quienes se atreven a proclamar que la vida está antes que la libertad".
Otros oradores subrayaron que el objetivo de la cumbre – "rescatar el significado original" de la declaración universal – exige luchar activamente contra los "falsos derechos" o “derechos no universales". Entre ellos, los derechos reproductivos de la mujer – especialmente el aborto, que los ponentes coincidieron en que debe prohibirse en todo el mundo – y los derechos a la salud, la educación, el matrimonio, la familia y la adopción para la población LGBTIQ, en especial para las personas trans.
Un tercio de los 12 grupos que patrocinaron la reunión son catalogados como grupos de odio anti-LGBTIQ por el Southern Poverty Law Center de Estados Unidos, según un análisis de Ipas, organización internacional de derechos sexuales y reproductivos. Entre esos grupos de odio se encuentran Family Watch International, Alliance Defending Freedom (ADF), The Center for Family and Human Rights y la International Organisation for the Family, que organiza el Congreso Mundial de Familias.
Sharon Slater, directora de Family Watch International e integrante de la junta directiva de PNfV, fue una de las oradoras de la reunión de Nueva York, que también fue retransmitida por la WebTV de la ONU. A principios de este año, openDemocracy reveló que Slater estuvo implicada a fondo en el activismo político que sentó las bases para la ley ugandesa que criminaliza a las personas LGBTIQ.
También patrocinaron la cumbre The Heritage Foundation, un centro de pensamiento estadounidense cercano al Partido Republicano que propaga retóricas islamófobas, contra los inmigrantes y contra los refugiados, y el Center for Fundamental Rights, estrechamente vinculado al gobierno de extrema derecha de Hungría. Entre los oradores estuvo una representante de Moms for Liberty, organización catalogada como extremista por el Southern Poverty Law Center por fomentar el pánico moral.
Contactos de alto nivel
La PNfV comenzó en 2014, en otra reunión organizada en la ONU por ultraconservadores españoles y mexicanos. Varios de sus principales líderes y participantes han sido identificados como miembros del grupo paramilitar anticomunista secreto El Yunque, fundado en México en los años 50. Entre ellos figuran su directora ejecutiva, Lola Velarde, y su secretario general y vicepresidente, Rodrigo Iván Cortés.
La organización está registrada como sociedad sin ánimo de lucro en Estados Unidos – pero no está exenta del pago de impuestos, por lo que tampoco está obligada a revelar información financiera – y también opera en España, indica el informe de Ipas que indagó en las conexiones y finanzas de PNfV.
La mayor parte de su financiación procede de organizaciones estadounidenses, mexicanas y españolas que copatrocinan sus actividades, entre ellas la ADF, el grupo antiderechos CitizenGo con sede en Madrid, y la mexicana Red de Acción Ética Política, que impulsa leyes contra el matrimonio igualitario y el aborto.
Además, en 2019 recibió al menos una donación del gobierno de Hungría. PNfV tiene estrechos vínculos con la política húngara. Una exministra y diputada de ese país, Katalin Novák, presidió la PNfV hasta el año pasado, cuando dejó su cargo en la organización para asumir como presidenta de Hungría.
La publicación que hizo WikiLeaks en agosto de 2021 de miles de documentos del grupo HazteOir/CitizenGo, titulada Red de Intolerancia, permitió conocer que el presupuesto de la PNfV en 2014, su primer año de funcionamiento, fue de 68.000 dólares, la mayor parte gastado en la cumbre de ese año en Nueva York. Su siguiente cumbre, celebrada en 2017 en el Parlamento Europeo en Bruselas, contó con un presupuesto de 110.550 euros, al que contribuyeron partidos europeos y grupos patrocinadores, según el informe de Ipas.
La cumbre de este año contó con el auspicio del gobierno conservador de Guatemala que, derrotado en las elecciones de este año, concluirá en enero. Reunió a más de 200 asistentes de 40 países, muchos de ellos políticos en ejercicio con influencia en la toma de decisiones y acceso a presupuestos públicos.
"La PNfV es motivo de preocupación para la comunidad de derechos humanos porque su labor está encaminada a degradar los sistemas multilaterales de derechos humanos", dijo a openDemocracy la coordinadora principal de política y activismo de Ipas, Gillian Kane.
"No es una entidad conocida, y dados sus contactos de alto nivel, tanto en la ONU como en el plano nacional, es importante arrojar luz sobre cómo surgió esta red, quién influye en ella y qué impacto tiene en la erosión de los derechos humanos en todo el mundo", añadió Kane, una de las coautoras del informe ‘The Political Network for Values: La extrema derecha mundial en las Naciones Unidas’.
'Tropos victimistas'
Un anhelo de la PNfV es promover el modelo tradicional de familia en los documentos de la ONU, incluso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El informe de Ipas afirma: "A diferencia de la ONU, que adopta una visión amplia de la familia, el PNfV y sus organizaciones socias promueven una definición estrecha y heterocéntrica anclada en principios religiosos conservadores que están desacoplados de las formas en que las familias se configuran y viven sus vidas hoy en día".
Este objetivo fue explícito en la cumbre, que hizo un llamamiento a la comunidad internacional para "establecer un entorno propicio a la formación y estabilidad familiar para que hombres y mujeres puedan ejercer plenamente su derecho humano fundamental a contraer matrimonio y fundar una familia"; "proteger a los niños, antes y después del nacimiento [y] respetar la libertad de los padres y tutores legales para garantizar la educación religiosa y moral de sus hijos de conformidad con sus propias convicciones".
"El concepto de 'familia natural' está bajo ataque", afirmó el diputado ghanés Samuel George, que intervino en una de las mesas redondas de la cumbre. "Hay una diferencia clara entre sexo y género o identidad de género [...] El sexo es una construcción biológica que trasciende la raza, la etnia, la religión y la jurisprudencia. El sexo es binario. O eres hombre o eres mujer".
Brett Schaefer, de The Heritage Foundation, se mostró de acuerdo: "Perseguir nuevas reivindicaciones de derechos, cada vez más esotéricas, mientras se ignora el hecho de que gran parte de la población mundial aún no ha disfrutado de los derechos establecidos en la declaración universal, hace un flaco favor a los miles de millones de personas que tienen demasiado miedo para expresar sus opiniones, protestar contra su gobierno o practicar su religión”.
Reclamos reiterados hasta la extenuación fueron la necesidad de proteger la vida desde la concepción hasta la muerte natural – la eutanasia se ha convertido en un tema importante para la extrema derecha –, proteger a los hijos de hombres y mujeres cisgénero del supuesto adoctrinamiento marxista en las escuelas vetando la educación sexual que se refiere al "género", así como anular o bloquear el derecho al aborto y luchar contra el lenguaje inclusivo.
Una de las panelistas, la activista estadounidense Lila Rosa, comparó el número de abortos practicados cada año con el número de muertos en la Segunda Guerra Mundial, y elogió proyectos de ley presentados en varios países para conceder derechos y ciudadanía a los fetos o prohibir el lenguaje inclusivo.
"Tener que llamar a una persona 'elle' o utilizar expresiones neutras como 'progenitor 1’ y progenitor 2' para proteger la identidad de alguien, es para nosotros, los húngaros, tan despiadado como cuando el régimen comunista nos imponía llamar a los demás 'camaradas'", dijo Ádám Kavecsánszki, presidente de la Fundación por una Hungría Cívica, organización creada en 2003 por Fidesz, el partido de extrema derecha del primer ministro Viktor Orbán, para promover los "valores cristianos".
Kavecsánszki añadió: "La madre será una mujer, el padre será un hombre. Nunca se nos ocurrió que tendríamos que discutir esta simple verdad universal".
"Lo que llamó la atención esta vez en la cumbre fue cómo todos los oradores repetían los mismos tropos victimistas, presentándose como los verdaderos y correctos intérpretes y defensores del sistema de derechos humanos de la ONU, que están siendo atacados por las fuerzas progresistas que quieren imponer nuevos derechos", comentó Kane.
La formación de los jóvenes es otro de los pilares del trabajo en red de la PNfV. El diputado brasileño Nikolas Ferreira, cercano a la familia del expresidente Jair Bolsonaro, habló en nombre de los jóvenes, algunos de los cuales habían participado en un curso virtual de seis meses moderado por la PNfV para el 'Liderazgo político en tiempos de cambio'. Este entrenamiento, que comenzó en abril, brinda a estudiantes, influencers y activistas religiosos de derecha herramientas, recursos y conexiones para la "defensa de la vida, la familia y la libertad".
Ferreira fue multado hace poco por acosar e insultar a la diputada Duda Salabert, una dirigente trans que obtuvo un escaño en el Congreso como la mujer más votada de su estado, Mina Gerais. Ferreira enfrenta otro proceso judicial por transfobia, acusado de grabar a una adolescente trans en un baño, cargo que él niega. A principios de este año el Tribunal Supremo de Brasil ordenó a plataformas de redes sociales que suspendieran sus cuentas "para detener la propagación de expresiones delictivas".
Kane, de Ipas, dijo: "La PNfV se dedica a promover e imponer una interpretación retrógrada y falsa de los derechos humanos que es, de hecho, discriminatoria y contraria a la universalidad misma de los derechos humanos, consagrada en la declaración universal”.