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Por qué dejé de ser trabajador agrícola migrante en el Reino Unido

Nadie merece ser tratado como si no fuera más que un trabajo de temporada

Por qué dejé de ser trabajador agrícola migrante en el Reino Unido
Un temporero transporta cajas hacia un campo en una explotación agrícola del Reino Unido
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“Si no eres el cliente, eres el producto". Esta es la frase que mejor resume mis tres temporadas trabajando en el Reino Unido con un visado de temporero. Este año ha sido, sin duda, el último. Voy a explicar por qué y ofrecer consejos sobre cómo mejorar el sistema.

La primera vez que solicité trabajo en el Reino Unido, todo sucedió muy rápido. Recibí un mensaje de WhatsApp de un amigo, envié un correo electrónico y en menos de una hora estaba rellenando formularios y firmando documentos. Nunca envié un CV a la agencia sudafricana que me contrató y nunca me entrevistaron. En retrospectiva, es fácil ver las señales de alarma. Pero en aquel momento, sobre el papel la oportunidad parecía buena y no hice preguntas.

Pagué un extra para acelerar mi cita para el visado, y un mes después de ese primer correo electrónico ya estaba en el Reino Unido. Mi desembolso total fue de unos 40.000 rands (1.750 libras esterlinas), incluido el dinero que me llevé para cubrir gastos hasta que me pagaran.

Eso es mucho dinero para devolver si lo pides prestado, como hice yo. Te sientes muy presionado para que todo sea un éxito incluso antes de pisar suelo británico. Una vez que llegas a la explotación agrícola y te das cuenta por primera vez a lo que te has comprometido, recibes como un ladrillazo en la cabeza.

Es lo que hay

Las condiciones de vida son malas. En las explotaciones más grandes, hasta seis desconocidos pueden compartir una caravana aparcada de tres habitaciones y un cuarto de baño. Prepárate para lo peor: cortinas mohosas, desagües atascados, colchones que te lastiman más el espinazo de lo que te lastima el trabajo, siempre haciendo cola para cocinar o ir al baño.

Te pelearás con tus compañeros de caravana por el espacio para la ropa en el armario compartido. Una vez a la semana, un autobús te llevará a un supermercado Tesco y, a la vuelta, volverás a pelearte por el espacio en la pequeña nevera compartida. Todo este lujo te sale por algo menos de 70 libras a la semana, y en la mayoría de los casos el gas y la electricidad no están incluidos. 420 libras semanales por caravana, 600 caravanas en algunas explotaciones. En mi opinión, parece un lucrativo negocio de alojamiento.

Te dirán que te hidrates, pero no te dirán que evites hidratarte tanto que necesites ir al baño a cada rato.

El trabajo no es mejor. Sabrás en qué cultivo vas a trabajar antes de llegar, pero probablemente no sabrás en qué consiste el trabajo. No importa: un par de vídeos y alguna documentación después y ya te consideras formado. Preséntate en el punto de encuentro de buena mañana, a las 5 am.

Si tienes suerte, ese lugar está a un corto paseo desde donde duermes y desde donde trabajas. Si no, podrías pasarte hasta dos horas en un autobús, sin cobrar, antes incluso de que empiece la jornada de trabajo.

Los vídeos no reflejarán la realidad de la explotación. Hablarán de la importancia de los EPI y de la seguridad alimentaria. Pero durante el trabajo real se esperará que utilices los mismos guantes desechables durante una jornada completa, por ejemplo, aunque se las dos horas de trabajo ya estarán rotos.

Puede que los vídeos también te digan lo importante que es hidratarse cuando trabajas a pleno sol. No te dirán que evites hidratarte tanto que necesites ir al baño a cada rato. Hay cuatro retretes para 800 personas que apenas se limpian. Puedes imaginarte en qué condiciones están.

Pronto estarás en el campo recogiendo la cosecha. Será entonces cuando conozcas por primera vez trabajar a "destajo". La tasa por pieza es lo que determina todo para ti como trabajador. Esta cuota de producción siempre cambiante es lo que se espera de ti por hora.

La mayoría de las veces nadie sabe cuál es ese número, pero no alcanzarlo tiene consecuencias nefastas. Ser enviado a la caravana después de tres horas de trabajo, ser llamado públicamente para firmar avisos, quedar fuera del horario de trabajo y, finalmente, verse obligado a pedir un traslado. No es exactamente el salario mínimo y las horas mínimas que firmamos cuando nos endeudamos y dejamos a nuestros seres queridos en casa para venir.

Cuando todas las opciones son malas, ¿adónde ir?

Solicitar un traslado es otra pesadilla. La mayoría de las veces no es idea tuya, sino que la explotación en la que trabajas te obliga a solicitarlo. Por una razón u otra, ya no te darán más trabajo ahí, así que o te trasladan o te vas a casa.

Entras en tu perfil de trabajo en línea y solicitas el traslado; te llega un correo electrónico automático y, si tienes suerte, hablarás con una persona en los dos días siguientes. Llegados a este punto, la explotación te presiona para que te marches, así que envías correos electrónicos a los agentes todos los días intentando conseguir un traslado. Pueden pasar semanas antes de que te lo concedan, semanas en las que te ha tocado sobrevivir sin cobrar.

La lección principal es que, sin una mejor supervisión, estos sistemas causan mucho dolor

Recibir ese correo electrónico sobre tu traslado es uno de tus mejores días en el Reino Unido. Estás listo para salir en cuanto te llega y te alegras de ponerte en camino, aunque eso implique cuatro autobuses diferentes y 14 horas de viaje. Pero en realidad no sabes dónde vas a acabar.

A veces las condiciones serán mejores que las que dejaste atrás. Pero si te perece un espejismo, normalmente lo será. Justo cuando empiezas a alcanzar el objetivo y todo parece ir bien, es probable que ocurra algo. Puede ser la noticia de que el trabajo se acabará dos meses antes, o cualquier otra cosa. Así que empiezas de nuevo con los frenéticos correos electrónicos y las peticiones de ayuda.

A veces, simplemente, no hay nada que puedas hacer para salvarte. No hay otras opciones de trabajo y la agencia no puede conseguirte otro traslado. Por eso escribo esto desde Ciudad del Cabo: mi tiempo de trabajo se redujo a un tercio de lo que me permitía el visado.

No tiene por qué ser así

He aprendido mucho durante tres años de trabajo en el programa de trabajo estacional, tanto que he vuelto a escribir este artículo tres veces porque me ha resultado muy difícil decidir qué decir.

La principal lección es que, sin una mejor supervisión, estos sistemas causan mucho dolor. Sé de trabajadores que se han quitado la vida por la presión y la impotencia que sentían ahí fuera.

No se puede esperar que la gente trabaje en condiciones tan duras, y luego se recupere sin más en unas condiciones de vida tan inhumanas. Los contratos no deben interrumpirse sin indemnización. Y lo más importante de todo, necesitamos a alguien con quien contactar directamente cuando necesitemos ayuda en los campos. No más correos electrónicos automatizados en los que se tarda días en obtener respuesta. El Reino Unido no produciría alimentos sin nosotros. Tratarnos así es inmoral.

La emigración alimenta al país. Sin los sacrificios que hacen los trabajadores agrícolas migrantes, la crisis del coste de la vida, ya de por sí disparatada, estaría completamente fuera de control. Tenemos que hacernos preguntas y contar con mejores ayudas. Entrar en el país legalmente, contribuir a la recaudación fiscal del país y trabajar los campos para mantener la seguridad alimentaria del Reino Unido no debería dejarnos desamparados y endeudados.


Explore el resto de la serie

Esta serie analiza cómo los visados para trabajadores temporeros, que suelen atar a los trabajadores a sus empleadores, están poniendo a los trabajadores migrantes de todo el mundo en riesgo de explotación.

Los visados para trabajadores temporeros atan a los inmigrantes a la explotación
Caroline Robinson, Centro de Apoyo al Trabajador

El programa español de trabajadores temporeros incluye su explotación
Yoan Molinero-Gerbeau, Universidad Pontificia Comillas

Tras sufrir abusos y explotación en Canadá, los trabajadores migrantes exigen justicia
Amanda Aziz, Centro de Trabajadores Migrantes

El visado para trabajadores temporeros pone en peligro a los inmigrantes en las explotaciones agrícolas británicas
Valeria Ragni, Centro de Apoyo al Trabajador

Los trabajadores extranjeros siguen siendo explotados en Israel, a pesar de la sentencia judicial
Maayan Niezna, Universidad de Liverpool

Israel retrocede en la protección de los trabajadores inmigrantes
Aelad Cahana, Kav La'Oved

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