En su camino hacia el norte, cada vez más millares de migrantes atraviesan la densa selva del Darién en Panamá donde enfrentan múltiples peligros, incluidas amenazas criminales.
Las diferentes formas de abuso y violencia que sufren las mujeres migrantes provienen tanto de los traficantes de personas como de los agentes de seguridad
Hay un largo camino aún por recorrer, y la Iglesia no está haciendo suficientes esfuerzos para cambiar las estructuras que encubren los abusos y los dejan en la impunidad