La mayoría de las economías del G20 asignaron al menos US$151 mil millones a los combustibles fósiles desde que comenzó la pandemia, pasando por alto las energías renovables.
Con cifras alarmantes en Brasil y Colombia, la destrucción del bosque amazónico, que produce 20% del oxígeno mundial, se acerca peligrosamente a un punto de no retorno.
San Gregorio Atlapulco, junto con más de una decena de pueblos originarios de Xochimilco, está llevando a cabo desde hace más de dos años su propia batalla legal para decidir sobre sus propias formas de organización política.
El siglo XXI marcará la disputa por energías limpias y renovables entre algunas grandes potencias dentro de un sistema que será cada vez más jerárquico, asimétrico e imperial.
La vida post-pandemia tiene que considerar sin excepción alguna, la modificación de los patrones de comportamiento y relación, que han perpetuado la desigualdad.Experiencia de Liderazgos Comunitarios en el contexto de la Covid-19, TECHO 2020.
Trece instituciones interamericanas e internacionales coordinadas por la OEA acordaron una serie de acciones para apoyar a los países del continente para enfrentar el impacto de la Covid-19. La pregunta es, ¿están cumpliendo? English
Abandonar el discurso bélico y asumir las causas ambientales de la pandemia, nos ayudaría a prepararnos positivamente para responder al gran desafío de la humanidad, la crisis climática, y a pensar en un gran pacto ecosocial y económico.
La situación está impulsando al presidente a manejar sus asuntos de manera no democrática, dando claras muestras de su deriva hacia una economía política de tipo colonial.
A partir de las luchas de nuestro tiempo, es necesario un movimiento global para disputar los rumbos de este nuevo momento alterglobalización. Sólo así podremos movernos de una globalización destructiva a un “pluriverso”.