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El visado para trabajadores temporeros pone en peligro a los inmigrantes en las explotaciones agrícolas británicas

No se dejen engañar: el visado británico para trabajadores temporeros no es una "camino seguro".

El visado para trabajadores temporeros pone en peligro a los inmigrantes en las explotaciones agrícolas británicas
Trabajadores cosechan espárragos en una explotación agrícola del Reino Unido en abril de 2024
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"[¿Tenemos que] aguantar que nos traten como esclavos?", se pregunta un trabajador de una explotación agrícola en Escocia.

"Somos esclavos", escribe otro.

A menudo oímos comentarios como éste en el Centro de Apoyo a los Trabajadores (Workers Support Center o WSC, por sus siglas en inglés), una ONG que apoya a trabajadores marginados y aislados en sectores laborales con alto riesgo de explotación en Escocia. La mayoría de las personas a las que apoyamos trabajan en la agricultura estacional en explotaciones aisladas.

Muchos de ellos acuden a nosotros con relatos de estrictos e irreales objetivos de recolección, alojamientos inhabitables, trato indigno y amenazas injustas de despido, todo ello muy lejos de lo que esperaban cuando firmaron para trabajar en una de las mayores economías del mundo.

Este año, hemos recibido más peticiones diarias de ayuda de trabajadores agrícolas temporeros que en ningún otro momento de la historia de nuestro servicio.

Muchos de los problemas que sufren las personas que trabajan en granjas en Escocia se deben a la forma en que se diseñó el visado para trabajadores temporeros del Reino Unido. Las principales características del visado, incluidas las normas que impiden a los trabajadores cambiar de empleador y las lagunas en las normas sobre supervisión y normas de alojamiento, han creado un entorno fértil para la explotación.

En su forma actual, el proyecto de ley sobre derechos laborales, actualmente en tramitación en el Parlamento británico, no es adecuado para abordar los innumerables riesgos que corren los trabajadores con este visado. Hay que trabajar mucho más para conseguir mejorarlo, entre otras cosas para que garantice la protección de los derechos de los trabajadores durante su estancia en el Reino Unido y que el Estado esté a la altura de la tarea de hacer cumplir esos derechos.

Las personas a las que ayudamos en Escocia han hecho largos viajes y trabajan muy duro para que llegue comida a las mesas del Reino Unido. Merecen una mejor protección mientras llevan a cabo esa tarea.

La explotación está inscrita en el visado

En 2019, se introdujo el programa piloto de trabajadores temporeros para hacer frente a la escasez de mano de obra en la agricultura de temporada en el Reino Unido. El programa piloto condujo al establecimiento del visado de trabajador temporero, válido durante seis meses en horticultura (incluidas las explotaciones de frutas, verduras y flores) y 2,5 meses en avicultura. Los trabajadores son patrocinados por un operador autorizado y contratados por una explotación agrícola.

Al igual que los trabajadores con otros tipos de visados restrictivos, los trabajadores migrantes con visado de trabajador temporero están vinculados a un único patrocinador del visado, lo que restringe en gran medida los movimientos de los trabajadores. No pueden recurrir a fondos públicos y tienen un acceso muy limitado al apoyo sindical.

Los trabajadores suelen estar geográficamente aislados y socialmente marginados. Esto les hace depender de su empleador no sólo para su seguridad laboral, sino también para cubrir necesidades esenciales como vivienda, transporte, alimentación y acceso a atención médica.

Las malas condiciones de trabajo y de vida están teniendo un enorme impacto en la salud física y mental de los temporeros que trabajan en las explotaciones agrícolas de Escocia

El WSC lleva a cabo una intensa labor de divulgación en el noreste de Escocia, donde se encuentran la mayoría de las explotaciones agrícolas. Conocemos a fondo la geografía, las necesidades de los trabajadores y los lugares a donde van en sus esporádicas interacciones con el mundo exterior. También contamos con personal que ha vivido en carne propia los problemas de los trabajadores con visados restrictivos, lo que determina nuestros servicios, nuestra estrategia y nuestra supervisión. Todo ello nos permite acceder y solidarizarnos con trabajadores que, de otro modo, nunca entrarían en contacto con un servicio de apoyo independiente.

Las reuniones mantenidas con los trabajadores el verano pasado pusieron de manifiesto el enorme desgaste físico y mental que las malas condiciones de trabajo y de vida suponen para los temporeros escoceses.

En nuestro informe de mitad de año señalamos tres grandes problemas a los que se enfrentan los trabajadores y que son consecuencia directa del diseño del visado. Se trata de problemas relacionados con el despido, condiciones de vivienda deficientes y obstáculos para cambiar de empleador.

Despidos: una mano de obra desechable

El visado británico para trabajadores temporeros sólo es válido durante seis meses. Esto significa que los trabajadores no están amparados por muchos derechos de despido, ya que éstos sólo suelen ser de aplicación tras dos años de empleo continuo. Y ello a pesar de que muchos trabajadores vuelven a las granjas escocesas año tras año.

Si son despedidos, los trabajadores deben regresar a sus países de origen a menos que el operador del régimen de contratación les ofrezca trasladarlos a otra explotación. Las normas sobre visados no les permiten buscar trabajo por su cuenta en otra explotación ni en otro sector.

Las amenazas de despido son habituales. Los trabajadores nos dijeron que viven con miedo a ser despedidos, ya que para muchos significaría no poder pagar las deudas contraídas para venir al Reino Unido o perder la oportunidad de regresar la temporada siguiente. Este verano, el WSC apoyó a un elevado número de trabajadores que fueron despedidos o amenazados de despido por no cumplir los objetivos de productividad. Algunos sólo llevaban unas semanas en el Reino Unido.

Los empresarios suelen utilizar las amenazas de despido para que los trabajadores compitan entre sí por alcanzar lo que algunos dicen que son objetivos inalcanzables. Los trabajadores afirman que esto les hace sentirse constantemente angustiados por la posibilidad de perder su medio de vida. También nos dijeron que se sienten engañados. Muchos afirmaron que no se les informó de los objetivos de recolección antes de marcharse al Reino Unido, y que sólo se les dijo que trabajarían un mínimo de 32 horas semanales remuneradas con el salario mínimo nacional.

La mayoría de los trabajadores optan por agachar la cabeza y seguir soportando condiciones abusivas, porque el precio de denunciar es demasiado alto

Muchos trabajadores denunciaron haber sido sancionados por no haber recolectado lo suficiente. Las sanciones impuestas por sus empleadores incluyen la reducción de la jornada laboral, lo que limita sus ingresos, y la emisión de cartas de advertencia. Las advertencias sucesivas pueden desencadenar el despido.

También preocupa que la WSC haya visto cómo se despedía a trabajadores tras plantear una queja, y algunos fueron acusados por sus empleadores de falta grave o incluso obligados a dimitir. Es poco probable que los trabajadores despedidos por baja productividad o mala conducta sean invitados a regresar al Reino Unido al año siguiente.

Nuestros datos también ponen de relieve la falta de representación durante los procedimientos de despido. A ninguno de los trabajadores que apoyamos se le había ofrecido representación legal, y muchos también denunciaron la falta de un proceso claro, la ausencia de interpretación independiente y la imposibilidad de hacer oír su voz.

Los trabajadores que plantearon problemas de despido a menudo habían sido colocados en explotaciones en las que ya se habían denunciado otros problemas, como mal trato por parte de los supervisores de campo, equipos inseguros o insuficientes, robo de salarios y viviendas deficientes. Sin embargo, los trabajadores que se encuentran en estas situaciones apenas disponen de vías de recurso y, sin duda, la patronal tiene la sartén por el mango. La mayoría de los trabajadores optan por agachar la cabeza y seguir soportando condiciones abusivas, porque el precio de denunciar es demasiado alto.

Condiciones de vivienda deficientes

Tras trabajar en el campo durante horas cada día, expuestos al duro clima británico, muchos trabajadores deben regresar a alojamientos en mal estado.

Las caravanas o cabañas metálicas que alojan a los trabajadores de las explotaciones escocesas suelen estar plagadas de humedad, moho negro, agujeros con corrientes de aire, calefacción defectuosa y muebles rotos y manchados. La mayoría contienen habitaciones extremadamente pequeñas, y muchos trabajadores deben compartir dormitorios con desconocidos.

Este alojamiento no sólo es pobre. También es caro. Para alguien que trabaja el mínimo garantizado de 32 horas semanales por el salario mínimo nacional, los gastos de alojamiento pueden suponer casi el 20% de su salario neto. Pero, debido a las limitaciones del visado de trabajador temporero, los trabajadores no tienen más remedio que aceptar su alojamiento deficiente y el dinero que cuesta.

Los trabajadores afirman que les dicen que si no les gustan las condiciones, pueden irse a casa

Poco pueden hacer los trabajadores o sus defensores. Debido a lagunas en la legislación, identificadas por el WSC y expuestas en una investigación de canal de noticias ITV, el alojamiento temporal de los trabajadores temporeros queda fuera de las normas y de los regímenes de aplicación. Desde el punto de vista jurídico, no está claro si los trabajadores son inquilinos u ocupantes y, en consecuencia, tampoco está claro de quién es la responsabilidad de garantizar que el alojamiento sea habitable y seguro. El resultado es que no existe una vía práctica para denunciar una vivienda insegura.

Los trabajadores afirman que, si plantean problemas en la explotación agrícola o se quejan de las condiciones de vida, simplemente se les dice que si no les gusta, pueden irse a casa. A partir de ahí, la situación puede deteriorarse rápidamente. Descubrimos que, en muchos casos de despido, se pide a los trabajadores que abandonen su alojamiento en un plazo de tres días. Este desalojo sin previo aviso expone a los despedidos a un riesgo extremo de quedarse sin hogar, ya que no tienen acceso a una vivienda subvencionada por el gobierno ni tampoco a prestaciones sociales. Todo ello debido a la forma en que está diseñado el visado para trabajadores temporeros.

Trabajadores atrapados en empleos de riesgo

Los trabajadores temporeros no tienen derecho a elegir su lugar de trabajo. No se les permite rescindir su contrato y trasladarse a otro lugar de trabajo, ni siquiera cuando las condiciones en su explotación son abusivas.

La única forma de abandonar las malas condiciones de empleo es solicitar un traslado a través del operador del régimen de contratación y obtener permiso para abandonar la explotación. Fuera de esa vía, cualquier intento de abandonar la explotación puede dar lugar a que el trabajador se convierta en indocumentado y corra el riesgo de una explotación potencialmente mayor.

Estas condiciones crean una preocupante desigualdad de poder entre el trabajador y el empresario.

Muchos de los trabajadores a los que ayudamos a solicitar un traslado fueron rechazados por el operador de su régimen, a pesar de que habían planteado cuestiones relativas al bienestar. Otros trabajadores nos dijeron que no sabían cómo solicitar un traslado o que no habían recibido respuesta del operador del régimen tras presentar la solicitud.

Los operadores del régimen de contratación que responden con una negativa suelen alegar la falta de alternativas de empleo disponibles o plantean dudas sobre las preocupaciones de los trabajadores. La estructura del visado también limita las opciones que pueden ofrecer los operadores del régimen, ya que los trabajadores sólo pueden ser trasladados entre explotaciones con las que tengan contratos. Por tanto, aunque consideren creíbles las alegaciones de los trabajadores, también tienen las manos atadas.

Los trabajadores merecen cambios ya

El Ministerio del Interior ha incluido condiciones de inmigración extremadamente restrictivas en el visado para trabajadores temporeros. Sin duda, estas condiciones han creado un entorno permisivo para la explotación, alejado de la mirada pública.

Los trabajadores son intrínsecamente vulnerables a la explotación debido a los limitados derechos que les otorga el régimen de visados. Estos problemas estructurales persisten independientemente de que acaben en una explotación con buenos o malos resultados,.

No tiene por qué ser así. Hay muchos cambios a corto y largo plazo que mejorarían las condiciones y reducirían el riesgo de explotación.

Nuestro informe de mitad de año contiene una lista de recomendaciones políticas a corto plazo, como asegurar que la próxima Ley de Empleo garantice los derechos individuales básicos a las personas con visado de trabajador temporero y a todos los demás trabajadores temporales.

Estos derechos incluyen protecciones contra el despido improcedente, nuevas normas de alojamiento, una mejor aplicación de la legislación y el establecimiento de una vía de traslado independiente y gestionada de forma centralizada para los trabajadores. Una vía totalmente independiente tanto del patrocinador del visado como del empleador.

A largo plazo, los cambios clave deberían incluir la introducción de un visado de trabajo abierto que permita a los trabajadores cambiar de empleador y de tipo de empleo y facilite una vía para el asentamiento. También recomendamos la introducción de un visado de salvaguarda que permita a los trabajadores inmigrantes cuyos derechos hayan sido vulnerados permanecer y trabajar en el Reino Unido mientras tramitan sus denuncias. Por último, queremos que se mejore la protección de los trabajadores que denuncian la explotación laboral y que se facilite el acceso al apoyo a los trabajadores independientes.

Estas medidas contribuirían en gran medida a reducir la explotación en las explotaciones agrícolas de Escocia.


Explore el resto de la serie

Esta serie analiza cómo los visados para trabajadores temporeros, que suelen atar a los trabajadores a sus empleadores, están poniendo a los trabajadores migrantes de todo el mundo en riesgo de explotación.

Los visados para trabajadores temporeros atan a los inmigrantes a la explotación
Caroline Robinson, Centro de Apoyo al Trabajador

El programa español de trabajadores temporeros incluye su explotación
Yoan Molinero-Gerbeau, Universidad Pontificia Comillas

Tras sufrir abusos y explotación en Canadá, los trabajadores migrantes exigen justicia
Amanda Aziz, Centro de Trabajadores Migrantes

El visado para trabajadores temporeros pone en peligro a los inmigrantes en las explotaciones agrícolas británicas
Valeria Ragni, Centro de Apoyo al Trabajador

Los trabajadores extranjeros siguen siendo explotados en Israel, a pesar de la sentencia judicial
Maayan Niezna, Universidad de Liverpool

Israel retrocede en la protección de los trabajadores inmigrantes
Aelad Cahana, Kav La'Oved

La dura realidad del trabajo temporero en Alemania

Kateryna Danilova

Los esclavos a sueldo del sistema Kafala

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