Para muchos migrantes y refugiados africanos, viajar a Brasil es más seguro y fácil que a Europa. En Europa, quienes buscan seguridad tienen que enfrentarse al encarcelamiento en las fronteras, las devoluciones ilegales, la deportación y la violencia. En Brasil, cualquiera que entre sin visado puede solicitar el estatuto de refugiado. Se puede acceder a las solicitudes de asilo por Internet, y se dispone de asistencia jurídica para el proceso.
Aunque se han hecho esfuerzos por mejorar el proceso de asilo en Brasil, muchos refugiados y migrantes siguen teniendo dificultades. Es difícil encontrar información fiable en francés o inglés, y muchos migrantes africanos denuncian que sufren discriminación y acoso. Muchos no saben que tienen derecho al asilo, y los que no tienen familia o amigos en el país pueden acabar en la calle. Las redes informales y formales de migrantes intentan ofrecer solidaridad y apoyo, al igual que algunos ciudadanos particulares. Con esta ayuda, algunos inmigrantes encuentran la forma de construir la vida que desean. Otros no.
Todo estaba en portugués
"Fue fácil entrar en Brasil. Cuando mi hermano y yo llegamos al aeropuerto de São Paulo en 2015, solo tuvimos que mostrar nuestros pasaportes y nos autorizaron a entrar. Pero no había información en otro idioma que no fuera el portugués. Conseguimos encontrar un autobús, y cuando subimos nos encontramos con otros africanos que habían venido al aeropuerto a recoger a familiares. Uno de ellos nos guió hasta el centro de la ciudad. Allí encontramos la ONG Arsenal da Esperança, que nos ofreció cama, cena, café y un armario. Antes de comer, nos hicieron rezar una oración. Más tarde, alguien del Arsenal me llevó a la policía y rellené los formularios para solicitar asilo. Luego me inscribí en el seguro nacional y en el sistema nacional de salud. Mis amigos del Arsenal nos ayudaron a hacerlo todo".
No sabía que podía solicitar asilo
"Entré en Brasil por la ciudad de Río de Janeiro. Vine con visado, así que no solicité refugio a la llegada. No sabía que podía hacerlo. Estaba embarazada de mi hija y no conocía a nadie aquí. Cuando salí del aeropuerto, vi a un hombre que esperaba a otro pasajero. Llevaba ropa con estampado africano, así que le hablé en mi idioma. Se ofreció a ayudarme. Me llevó a su casa y luego a Cáritas. Me acogieron y me cuidaron muy bien. No tienen albergue para mujeres, sólo para hombres, pero me dieron dinero para conseguir comida y alojamiento".
Un desconocido me ayudó cuando estaba embarazada
"Cuando llegué aquí desde Venezuela en 2014, estaba embarazada. No hubo ningún problema para entrar. Conocí a una brasileña de São Paulo que me ayudó. Yo no hablaba portugués, así que hablamos a través de Google Translate. Me llevó a su casa en São Paulo y me cuidó muy bien. Cuando nació mi hijo, me llevó a la policía federal para averiguar cómo podía solicitar asilo. Tenía derecho a hacerlo desde el principio, pero no lo sabía".
La información no se recibe automáticamente
"Llegué en 2009. Entrar en Brasil no fue difícil, pero no sabía mucho del lugar. Tampoco hablaba portugués. Es difícil conseguir información aquí. Estaba en un albergue y, por casualidad, me encontré con una amiga de mi país que también vivía en São Paulo. Me ayudó mucho. Me dijo: 'primero busca un lugar donde vivir y luego solicita asilo'. Así que eso es lo que hice".
Para acompañar esta serie, Missão Paz también ha elaborado una guía de apoyo jurídico para inmigrantes en Brasil. En ella se ofrecen consejos útiles sobre diversos temas -desde los derechos y la situación migratoria hasta cómo hacer frente a la xenofobia, el racismo y los delitos motivados por el odio-, así como datos de contacto de los servicios de apoyo a los inmigrantes en el país.